Verdades fundamentales sobre el discipulado
Francis Schaffer dijo en una ocasión: “Todo lo que no es eterno esta fuera de razón”.

Nuestro Señor Jesús hizo muchas señales en presencia de sus discípulos, pero su trabajo más importante y en lo cual invirtió su vida, fue el trabajo de preparar a los doce que se encargarían de continuar su ministerio y perpetuar su obra. Todo lo que Él hizo lo hizo pensando en la eternidad y por esta razón, se dedicó a discipular a los doce con todas sus fuerzas.
Las autoridades romanas se sorprendieron al darse cuenta de lo que estos doce estaban haciendo: Los doce apóstoles hicieron temblar al imperio romano.

La única forma de alcanzar al mundo es por medio de una multiplicación de discípulos verdaderos. Los doce apóstoles fueron evangelistas, hablaban lenguas, sanaban gente, pero sobre todo fueron hacedores de discípulos, Hechos 5:42, por esta razón su trabajo fue perpetuado.

No hay otro trabajo que el diablo desee más que estorbar que este. Todas sus estrategias están enfocadas a detener el discipulado destruyendo a los discípulos.
Él tratará de destruir nuestro trabajo de dos formas principalmente: primero, tratará de que pongamos toda nuestra atención en las cosas de menor importancia, y en segundo, tratará de cansarnos en actividades que no produzcan fruto permanente, pero que absorban por completo toda nuestra fuera y nuestra vida, Hechos 6:1 al 4.

Pablo centró su trabajo en el discipulado y esa fue la clave de su impacto. Esto permitió que su trabajo fuera continuado por aquellas personas que fueron discipuladas. Tito continuó su trabajo en Creta y Timoteo en Éfeso, y por todos lados había discípulos que tenían un impacto similar al del apóstol. La razón fue que Pablo no sólo transmitió la enseñanza, sino también su vida, 2ª de Timoteo 3:10 y 11; Tito 1:5; 1ª de Tesalonicenses 1:6 al 9.

El objetivo de la vida de Jesús fue la preparación de sus discípulos. Más de cuarenta veces habló de ellos en su oración de Juan 17. Él quería salvar al mundo, y vio su propósito cumplido en ese trabajo de tres años con los doce. Mientras los preparaba pensaba en las naciones y en aquellas autoridades ante las que serían testigos. Pensaba hasta en el último rincón de la tierra; Él sabía que cada enseñanza y que cada acto suyo siempre serían recordados y utilizados por el Espíritu Santo cuando fuera necesario, 1ª de Pedro 2:23.

Físicamente Jesús no iba a alcanzar al mundo, pero los doce si lo harían. Él procuró mantener siempre el tener delante de ellos esta visión, Juan 14:12.
Hoy estamos enfrentando una crisis, y todo como consecuencia de la falta de un discipulado verdadero. Existen grupos conscientes de esta falta, pero son incapaces de ofrecer un remedio, y en lugar de que sea el mundo quien esté a la defensiva, es la iglesia quien está contra la pared. Qué triste, pero hoy la Iglesia está llena de mundo, en vez de que el mundo esté lleno del cristianismo.

Hay dos métodos para trabajar: el discipulado del primer siglo y el método tradicional. Estos dos no pueden coexistir. Los verdaderos discípulos discipularán, y los que no quieren vivir bajo esta luz se dirigen hacia una iglesia tradicional.
Pocos saben cómo discipular. Es un arte que demanda entrega y se perfecciona a medida que se practica. Este arte sólo se aprende con el trabajo del Espíritu Santo, quien es el Único que puede llevar a cabo por medio de nosotros un trabajo permanente.

Los principios del discipulado son de un valor incalculable, estos se aprenden en cada reunión y con el paso del tiempo el Espíritu Santo los irá recordando, Juan 14:26; Isaías 28:13.
Sin embargo, estos principios se pueden perder si permites que el orgullo reine en tu vida; porque es imposible discipular a una persona orgullosa; un hombre que tiene más que ofrecer que recibir, nada obtendrá de cada reunión.

Muchos discípulos pierden esta luz maravillosa por el orgullo, el cual les hace pensar que son más sabios que sus maestros y que no necesitan invertir tanto tiempo y tanta vida como ellos, Proverbios 5:13. Recuerda que la característica de una persona caída es el orgullo, Proverbios 16:18.
Muchas terceras y cuartas generaciones de creyentes sufren hoy, porque algunos descuidaron este tesoro. Las verdades vivas del discipulado sólo se pueden cuidar discipulando; únicamente así entenderás la necesidad de discipular y comprenderás la causa del fracaso de tu fruto y el Espíritu Santo te guiará a corregir.

Si no discipulas, es claro que nunca entendiste el significado de discipular. Es obvio que tu cargo por el mundo no existe, ya que aquel que anhela cumplir la gran comisión buscará multiplicar su vida a través de sus discípulos Mt 28:18-20. Cristo prometió estar con nosotros cada día para llevar a cabo el trabajo de hacer discípulos.
La responsabilidad que tenemos es enorme. Las almas son ganadas, pero sólo cuidando los secretos del discipulado se enseñan, el trabajo se perpetuará y ellas no se perderán. Muchos cambian los secretos del discipulado por reuniones donde tan solo se pasa información y donde los más afortunados crecen solamente un poco. El fracaso será la herencia de los que así actúen.
Cuando tú consideras estos secretos como algo insignificante y pequeño, ya están perdidos. Si el discipulado no es tu mas grande tesoro, tampoco le dedicarás tu vida Mt 6:21.

Los efectos de descuidar el discipulado son terribles ya que te harán descuidar toda la enseñanza recibida que te guarda y te hace crecer. Los estudios que muchas veces te hicieron llorar serán abandonados y suplidos por pura información. No es exageración el hecho de decirte que en el discipulado viviremos momentos decisivos Dt 32:29-30. 
Aquí morirán muchas almas sin Cristo o se salvarán o entrarán a la obra con todo su corazón movidos por los secretos del discipulado.
Es para temblar cuando un discípulo descuida el tiempo de discipulado, pensar en sus años futuros es terrible porque la pobreza de su ministerio es inevitable. Aquel día sólo tendrá dos opciones: alejarse de Él avergonzado, o escuchar: “bien, buen siervo y fiel”. 

Si rehúsas poner en práctica los principios, reviviendo lo que has aprendido, sufrirás mañana y contigo todos los que se te acerquen buscando de tu boca la palabra de Dios Mal 2:7. Si no cuidamos el discipulado, estaremos haciendo el trabajo del diablo.
Recuerda, tú no podrás dar algo que no sea tuyo. Cuando inviertes tu vida en otras personas, no solamente das lo que sabes, sino algo mucho más importante, lo que crees. Cuando discipulas, lo único que transmites es tu vida. El discipulado verdadero no es compartir información, sino transmitir la vida genuina de Cristo: su carácter, sus atributos, su amor y su compasión por las almas perdidas y, lo más importante, su visión.
El corazón del discipulado es el evangelismo producido por el amor de Dios en nosotros, que se traduce en un amor en un amor por las almas. El discipulado es evangelismo puro. Hay muchos peligros y tentaciones, muchas aguas tratando de apagar este amor, pero si caminas con el Señor, no lo podrán apagar Cnt 8:7. Jesús prometió estar con nosotros todos los días para cumplir con este trabajo. Si caminamos con Él experimentarás su compasión por el mundo Mt 9:35-38. 

El discipulado verdadero lo lleva a cabo el Espíritu Santo conforme a nuestra entrega Ef 3:20. 
Clayde Taylor dijo acerca del trabajo de discipular en México: “Nunca vi un trabajo de discipular como este”. Los discípulos del primer siglo hicieron un profundo trabajo, pero las siguientes generaciones lo descuidaron. Hoy Dios nos ha vuelto a compartir estos preciosos tesoros. Sólo con una entrega completa se podrá cuidar 2 Ti 1:13-14; Mt 13:52.
Muchos tratan de sustituir su falta de entrega buscando en los libros lo que sólo el Espíritu Santo imparte por medio de sus agentes humanos. Los libros no sólo pueden engañarnos, sino que también pueden destruir el trabajo sensible de discipular. Pueden crear un choque con el plan de discipular y traer confusión. Debemos adquirir este discernimiento para no afectar los puntos finos del discipulado. No hay libro que pueda sustituir el discipulado, porque este no solo es precepto, por encima de todas las cosas, es vida.
Dios quiere formar a Cristo en nosotros Ga 4:19. Cuando Él lo logra entonces nos convertimos en cartas vivientes que han sido escritas por el mismo Espíritu Santo 2 Co 3:2. Esto no se puede hacer en corazones duros ni suficientes, sino en corazones de carne donde cada enseñanza queda gravada y cobra vida. Compartir sólo información no es transmitir a Cristo y esto no puede producir la vida que hace vivir la enseñanza, sólo produce muerte 2 Co 3:6. 

Sin la entrega el Espíritu Santo se entristece y el crecimiento que sólo Dios puede traer no se produce. No olvides que sólo cosechas lo que siembras, nada más. 
Peligro; Muchos creen que están discipulando conforme al plan de Dios, pero no hay poder en sus vidas ni en sus reuniones se experimenta la libertad del Espíritu que ilumina a los discípulos y los bendice grandemente 2 Co 3:17. Cuando el Espíritu Santo tiene libertad, Él lleva cada verdad al corazón del creyente como algo vital y en lo cual hay un sentido de urgencia que no se puede posponer, el tiempo del discipulado se absorbe al máximo y las verdades quedan ahí plantadas para empezar a crecer. Cuando no hay entrega prácticamente es un tiempo perdido, casi nada absorberás. El discipulado es la obra del Espíritu Santo.
El discípulo no puede subir cuando el hacedor de discípulos nunca ha subido. Si nunca has andado en las alturas de Dios ni nunca has sentido los pies como de siervas, no esperes que tus discípulos lo experimenten. Si no hay un cargo por las almas, este no se podrá transmitir aunque hables de Él. La visión que transmitiremos es la que hemos recibido.

Nehemías primero experimentó un cargo, después tuvo la visión de Jerusalén, la transmitió y la gente como un sólo hombre le siguió Neh 2:11-18. 
El hacedor de discípulos debe tener la visión de Cristo y reflejar la vida de Él en cada reunión. El discípulo debe salir a vivir para Cristo y a buscar con todo su corazón lo que Dios tiene para él.
Siempre debe quedar clara la ruta Fil 3:14; Hch 20:24. Si eres superficial con las verdades del discipulado, perderás la luz y serás incapaz de proyectar los tesoros de ésta. Esto también trae como consecuencia un compañerismo muy pobre con los discípulos que nos impide transmitir a Cristo. Tampoco desearás una amistad íntima con ellos porque tu falta de entrega será descubierta.
Cristo es el centro de la enseñanza, pero también es la vida de la misma.
Cuando el Espíritu Santo tiene el control, la vida de Cristo se manifiesta sin impedimentos 2 Co 4:10-12. Debe quedar claro aquí que Cristo nunca te privará de los problemas que te pueden dar el privilegio de disfrutarlo y manifestarlo. El que hace discípulos es alguien al que continuamente tendrá que quebrar; tus discípulos necesitan ver a Cristo, por lo cual el frasco debe ser quebrado para que fluya el perfume.
Esta es la única forma como el Espíritu Santo nos puede guiar a escoger las enseñanzas que el discípulo necesita y en muchas ocasiones a tratar un tema que no hemos pensado. Cuando esto sucede, el Espíritu no sólo enseña el discípulo, sino también al maestro. Esto provoca un deseo aún más profundo de vivir para Cristo, entregar todo a Él y darle todo lo que somos. Sin este aliento continuo de vida en cada reunión, poco a poco se irán perdiendo los secretos de discipular.
Con el paso del tiempo, cuando estés sirviendo en tu ministerio sólo recordarás lo que el Espíritu Santo te pudo enseñar, cuando tu corazón estuvo listo y abierto para conocer su voluntad. Muchas veces enseñanzas que necesitabas se han perdido por la indiferencia y algún día te harán falta. Los momentos de discipular nunca regresan, sólo hay un tiempo de vida donde aprendemos a ser discípulos y si no lo aprovechamos difícilmente tendrás otra oportunidad. Esto es de lo que habló Jesús cuando dijo: “muchos son los llamados, pocos los escogidos”. Muchos ponen su mano en el arado, pero voltean a tras; algunos no han calculado correctamente el costo de la torre y quieren construir sin una entrega completa. Muchas cosas han quedado a medio construir.
Amor es dar, y cuando Cristo reina podemos dar, y dar todo como Dios nos dio todo en Cristo Jn 3:16; Ro 8:32. 
Cada reunión de discipulado debe ser un avivamiento, pues de otra manera prácticamente nada será aprendido Lc 24:32. Cuando estamos cumpliendo las condiciones el trabajo de discipular se hace muy profundo en nuestra vida. El Espíritu Santo tiene libertad para entrar en cualquier área de tu vida, Él hace vivir la palabra de Dios, te guía a apropiarla y asimilarla, para que de esta manera crezcas en gracia Hch 20:32. La gracia viene por asimilar la Palabra hasta que se convierte en parte de tu vida 1 Ts 2:13. 
Debes aprender a encontrar en la Biblia todas las respuestas para tu vida, ahí están. Recuerda que en Cristo están escondidos todos los tesoros que necesitas. Si así lo haces, tus discípulos te seguirán.
Hay creyentes que sufren por la terrible tendencia de usar cada vez más psicología y menos palabras vivas. Si no buscas las respuestas en la Palabra, buscarás en un lugar equivocado y esto te traerá problemas a ti y a tus discípulos, quienes no aprenderán a hacer de la Biblia la guía de sus vidas Is 66:2.
El diablo siempre te ofrecerá sustitutos tanto de la Palabra como de la entrega. Hoy en día es una tragedia ver a los cristianos leer las “Biblias parafraseadas” en lugar de la Biblia, depender de comentarios para sustituir las enseñanzas reveladas por el Espíritu Santo. El resultado, son discípulos débiles y una Iglesia sin poder.
Tú no puedes crecer en la gracia sin aprender a levantar las verdades pesadas de la Escritura por medio de la oración y la búsqueda del Señor. Los comentarios no te harán crecer en la gracia, sólo en el conocimiento Hch 20:32.
Biblia significa “biblioteca pequeña”. Debes conocerla para aprender a usarla y encontrar en ella la enseñanza de Dios que necesitas para cada día, así como la repuesta a tus problemas. No existe ningún problema espiritual y moral al que Dios no le haya dado respuesta en su Palabra Ro 15:4; 1 Co 10:11. Toda la Escritura fue inspirada por Dios para equipar en forma completa al hombre de Dios. No existe un hombre de Dios que no sea un hombre de la Palabra. Dios y su Palabra son lo mimo 2 Ti 3:15-17. 
Los hombres están hartos de ideas humanas y necesitan la respuesta de la Palabra que dé la gracia para crecer Hch 12:22. Dios quiere que Cristo tenga la preeminencia en todo Col 1:18. Sólo cuando le permitimos a Cristo trabajar por medio de su Espíritu, Él será lo primero en tu vida. Todo en la Biblia es práctico y debemos enseñar todas sus verdades de esa manera.

 Ninguna cantidad de teología puede compensar la falta de aplicación práctica. Si tu enseñanza no es práctica no vale la pena que la enseñes. No olvides que la Biblia tiene todas las respuestas y nuestra responsabilidad es encontrarlas.
Muchos quieren el título de discípulo sin la responsabilidad que el ser discípulo implica. Un discípulo es ante todo responsable. Es alguien en quien puedes confiar y además se dé, digno de confianza. Los discípulos verdaderos se preocupan por andar en el Espíritu, lo cual produce un profundo amor por Cristo. Esto los hace liberales en todas las áreas de su vida: en su entrega, en sus ofrendas, en su servicio, etc. Son personas que han aprendido a ser liberales con sus ofrendas porque saben que Dios no es deudor de nadie. Son pocos los que saben dar sacrificando. Pablo está orgulloso de la libertad de los tesalonicenses, pues no sólo dieron, sino que dieron más allá de sus fuerzas y en medio de grandes problemas económicos 2 Co 8:1-5. 
El secreto de la vida victoriosa de un discípulo es una entrega profunda, la cual produce un profundo placer y gozo. Sólo el Espíritu Santo convence a los creyentes del poder de Cristo para proveer.
Un hacedor de discípulos debe enseñar con el Espíritu Santo, quebrantando y viviendo intensamente lo que enseña Sal 51:17. Andar en Cristo significa andar buscando continuamente su rostro y reposar en sus promesas Hch 2:25. Esto traerá como resultado el poder y la libertad del Espíritu Santo en nuestra vida.
Solamente el discipular puede sacarnos de la maldición del estancamiento Lm 3:23. Es hermoso ver a un nuevo convertido, pero es más hermoso aún verlo llevar fruto Rt 3:10. Es hermoso ver a un creyente gozar de las novedades de la vida cristiana, pero aún es más precioso ver a un hombre que se ha definido a caminar de una sola manera, profundizar en las verdades y manifestar a plenitud la vida de Dios.
Sólo una multiplicación como la descrita en Hechos permitirá alcanzar al mundo. Los creyentes fueron hechos discípulos llenos del Espíritu Santo, ganaron más creyentes que pronto fueron a su vez discípulos. Con el paso del tiempo, Dios nos menciona que lo que empezó a aumentar fue el número de las Iglesias, donde no sólo hubo ya creyentes, sino también discípulos y pastores que ayudaban a establecer a todo nuevo convertido Hch 16:5. Esto es evangelismo a fondo, el cual no puede suceder sin un discipulado profundo.
Un hacedor de discípulos hará a través de sus discípulos lo que él hubiera anhelado hacer para sí mismo. Él podrá impulsarlos a ganar las almas que desea alcanzar y establecer.
Una iglesia tradicional con quinientos miembros es bonita, pero es más precioso un discípulo que camina en armonía verdadera con el Señor. Un discípulo es más precioso para Cristo que mil creyentes que no pueden ser usados por su frialdad. Jesús prefirió retener a doce personas entregadas que diez mil sin entrega Jn 6:66-68. Un discípulo no es alguien a quien tenemos que retener, sino alguien que quiere seguir con todo a su Señor. Discípulo quiere decir “el que sigue”. Alguien que quiere seguir con todas sus fuerzas al Señor vale más que diez mil creyentes tibios 2 S 18:3. 
Dios tiene mucho cuidado de nosotros y está trabajando en nuestra vida para que no caigamos en un diseño que neutralice nuestro testimonio y destruya la obra. Por esta razón, Dios cuidará de nosotros como lo hizo con los creyentes de Jerusalén permitiendo todo lo que necesitemos para mantener nuestro fervor. Unas veces el favor de toda la gente y otras, provocando persecuciones para ser esparcidos y llevar el mensaje Hch 5:13-14, 8:4. 
La persecución narrada en Hechos provocó una evangelización mundial y sólo los apóstoles quedaron en Jerusalén. Sin embargo nuevos centros misioneros como Antioquía fueron abiertos.
Sólo recuerda una cosa: las piedras de Listra guiaron a Pablo al tercer cielo. 
Si tú buscas una vida cómoda en lugar de la voluntad de Dios, estás en un grave peligro. Pronto descubrirás que no es cómodo y quizás habrás perdido la oportunidad de servir. Puede ser que no fumes y aun, tener una vida correcta, pero esto no cumple los planes de Dios; tampoco lo harán tus ofrendas si Dios te quiere en el campo.
Él quiere testigos fieles en todos lados y en todas las áreas. Si caemos en un diseño de comodidad, entraremos en una de las peores trampas en las que puede quedar atrapado un discípulo.
De 1948 a 1968, aproximadamente setecientos diez pastores murieron como mártires en Colombia. Hoy las cosas han cambiado y nosotros podemos con toda libertad entrar a segar lo que otros labraron Jn 4:35-38. Dios ha abierto las puertas de América, muchas de las cuales estuvieron mucho tiempo cerradas. Nunca ha habido en la historia tantas oportunidades. Los discípulos debemos buscar y conocer la voluntad directa de Dios, y no estar bajo su voluntad permisiva. Cuando vivimos en ella, Dios se hace por completo responsable de las consecuencias, porque nos encontramos donde Él quería Is 26:12; Sal 91:11. Cuando vivimos en la voluntad permisiva de Dios, las consecuencias quedan bajo nuestra responsabilidad. Dios puede borrar el pasado, pero siempre habrá consecuencias por lo que sembramos mal.
Si Dios te quiere en el campo, ni tus oraciones, ni tu dinero pueden servir como un sustituto Ro 11:29. 
Dios no quiere un suicidio espiritual, sino un morir a nosotros mismos, a lo que queremos a pesar de que muchas veces nuestros planes parezcan mejores que los que Él nos ofrece Lc 9:24.
Muchos piensan que la voluntad de Dios traerá placer, pero no siempre esto es verdad. Sin duda que Pablo no sintió placer cuando fue apedreado o cuando fue encarcelado. Cumplir su voluntad significa amar a Cristo tanto, que quieres hacer cualquier cosa que Él te pida.
El Papa dijo de Juan Calvino: “el poder de los herejes está en su indiferencia al dinero”. Esto es una parte de lo que debe ser nuestra vida, porque nosotros debemos estar muertos a cualquier cosa de nosotros mismos.
No podemos amar a Cristo y amar el dinero; sin embargo, es verdad que algunos discípulos tienen dinero, pero han puesto a Cristo en el primer lugar.
La única forma de conocer la voluntad de Dios es, vacío de ti mismo y de lo que quieres, y lleno del Espíritu Santo.
No tiene sentido alguno hablar de la voluntad de Dios si no quieres cumplirla. Es verdad que no podemos saber qué nos depara el futuro pero sí podemos conocer su voluntad para el presente. Obedecerla ahora nos asegurará su voluntad para el futuro.
¿Crees que los que no conocen a Cristo están perdidos?
Si hay otra forma para ser salvos a parte del Evangelio, entonces es una tontería seguir sosteniendo a los misioneros. Tú y yo sabemos que no hay otra forma. Si creemos con todo nuestro corazón que todos los hombres necesitan conocer a Cristo para ser salvos, oraremos por obreros, estaremos pensando en cómo alcanzar a los que amamos y estaremos esperando el momento en que Dios nos llame para poder ir a convencer a los que dudan y arrebatar del fuego a todos los que uno pueda Jer 8:20; Jud 22-23a.
Dios quiere que todos se salven, por eso murió por todos 1 Ti 2:3-4. Esta es su voluntad para el presente, si la sigues conocerás su voluntad en el futuro 2 P 3:9; Sal 24:15. 
La voluntad de Dios no podrá ser parte de nuestra vida hasta que comprendamos todo lo que contiene 2 Co 5:14. Darnos cuenta del terrible destino del hombre sin Cristo nos apremiará a buscarlo y a amarlo para que se salve Sal 7:11. 

El corazón del discípulo es la evangelización. Realmente del amor a las almas brota toda la vida de cada reunión de discipulado 1 Ti 1:15. Cristo nos ha dejado aquí para cumplir con este trabajo y sólo el amor de Él producirá la perseverancia Jn 17:18 y 20. Carlos Finney una y otra vez pedía ser llenado de este amor, por esta razón Dios le usó con tanto impacto. Discipular es evangelismo a fondo, es un tiempo donde se prepara la salvación de miles de almas, donde se debe sembrar profundo en la vida de cada discípulo para tener una cosecha abundante. Es el tiempo para sembrar en justicia, que permitirá cosechar en misericordia Os 10:12. El hecho de que los hombres van al infierno debe conmover nuestro corazón y mover nuestros pies. Dios no puede bendecir a los corazones fríos Ro 10:15.

Debemos comprender también 2 Co 5:10. El mensaje de este versículo es aprobación.
Si tú cambias tus planes y tus programas por amor a Él, Dios te bendecirá. Las marcas que podemos recibir en esta vida por seguirlo a Él serán marcas gloriosas Ap 2:10; Zc 13:6; Ga 6:17.
Debemos ser fieles al Señor para tener debajo de nuestros pies a nuestra antigua naturaleza y no sobre nuestra cabeza. La perseverancia es el asunto más difícil en nuestra vida cristiana, pero ésta será la palabra que definirá la vida del creyente que ama a Cristo. Si lo amamos, no tendremos deseo alguno de hacer algo que deshonre a Jesús Gn 39:9. Un día un grupo de periodistas se acercaron a un evangelista escocés y al soldado de oración que siempre lo acompañaba. Trataron de entrevistarlos y conocer cual era la razón de su éxito, a lo que el evangelista contestó: “no creo que esto honre a Cristo”, y se retiraron. 

Nuestro mayor problema es que queremos las coronas por lo que hicimos hoy. No, las coronas sólo serán otorgadas a aquellos que perseveran hasta el fin Stg 1:12; 2 Ti 4:8.
Necesitamos muchas tribulaciones para mantenernos en el camino angosto Hch 14:22. Muchos creyentes son castigados porque no obedecen. Esto les causa dolor, muchas veces por toda la vida y en ocasiones, Dios prefiere llevárselos con Él 1 Co 11:30-31.
No olvides: si deseas vivir, deberás primero morir, no habrá otra manera de tener un ministerio eficaz. El plan es que en ti trabaje la muerte, y en el mundo y en la Iglesia, la vida.
Cuando tú mueres, su vida se manifiesta, entonces el mundo lo ve, es convencido. Tú no sabes cuanto necesitas de los problemas, estos son la gran oportunidad y privilegio de manifestarlo. La vida actuará a través de ti, pero la muerte te transformará en Jesucristo, ahí es donde tú lo conocerás, donde descubrirás lo que nunca has visto de Él.

Unos misioneros en el amazonas prefirieron morir antes que enviar con sus armas a un pagano al infierno. Esto trajo a miles de aborígenes al conocimiento de Cristo 2 Co 4:12.
Cada discípulo tiene un llamado muy alto, y si no es en un lugar específico, es a todo el mundo.
Sólo recuerda que una parte de vivir lleno del Espíritu Santo es una vida limpia 1 Ts 1:5. Una vida sucia del creyente endurece a los pecadores y les roba la oportunidad de arrepentimiento Pr 25:26. Hay muchos métodos para ganar almas y el Espíritu Santo siempre nos guiará a nuevos recursos para ganar a otros, pero nada puede sustituir al verdadero discipulado Mr 2:4.

Sin duda tendrás decepciones. Jesús la tuvo con Judas. Pablo suspiraba con tristeza por el abandono de sus mejores discípulos, como Démas. Eventualmente viene la traición, pero en ningún momento debes desalentarte. Los problemas son parte de la vida. Cuida tu corazón de la amargura y sigue adelante. Se ha visto más gente destruida por amargura que por cualquier otro pecado.
Los grandes gozos vendrán de tus discípulos. El aliento nunca faltará en tu vida. Jesús estará a tu lado en cada momento. Prosigue hacia la meta y no te preocupes por las veces que tengas que volver a comenzar, lo mejor esta adelante.
Siempre debemos enseñar conforme a las preguntas de los discípulos. En cierta forma no debemos enseñar otra cosa que lo que ellos demanden. Habrá ocasiones en que no habrá ninguna indicación de parte de ellos, pero la llenura del Espíritu Santo te permitirá ser guiado por Él y hablar conforme a la necesidad de ellos. Mientras más profundo vivas, más profundo trabajará el Espíritu Santo en tu vida y en la vida de tus discípulos. Vive profundo en la Palabra y tus discípulos te seguirán.

Es importante la honestidad. Si cometemos un error, debemos confesarlo y pedir perdón. No olvides Fil 4:9, lo que significa vivir conforme a Stg 1:22. Si no eres honesto, sólo producirás discípulos deshonestos.
Debe existir una genuina amistad entre el que discipula y el que aprende, tal que permita al que es enseñado en la Palabra a ser partícipe de toda obra buena al que enseña Jn 15:14-15; Ga 6:6.
Jesús tuvo una amistad con todos, quizá con alguno más alta, pero todos fueron sus amigos, como lo habían sido en el pasado Abraham y Daniel.
No es posible profundizar sin esta amistad genuina producida por el Espíritu Santo, la cual no sólo debe reinar entre el que enseña y el que aprende, sino también entre los que son discipulados Jn 13:34-35. 
Es muy difícil que encuentres mejores amigos que aquellos que viven por los mismos motivos que tú.
Prepara profundamente tu vida para cada estudio. Esto te permitirá examinarte y analizar si estás viviendo la enseñanza. Se honesto contigo mismo y si descubres que no estás viviendo de acuerdo a lo que estas enseñando, ya sea en parte o por completo, hoy mismo has la entrega de tu vida. Sólo de esta manera Cristo pasará a tus discípulos. Si no lo haces engendrarás hipócritas. Tú debes de recordar la exhortación del Señor Jesucristo a sus discípulos: “guardaos de la levadura de los fariseos”.
Vivir discipulando es vivir continuamente ante el espejo de la Palabra. Esto nos ayuda continuamente a confirmar continuamente nuestra decisión de seguir al Señor, lo mismo que a recordar los puntos finos de una vida consagrada. Haciendo esto será imposible avanzar sin corregir 2 Co 3:18.
Ora por cada uno de tus discípulos para que Dios te guíe conforme a su necesidad específica. Ellos deben saber que Dios te está guiando y tú debes ser sensible al Espíritu Santo para que el te pueda guiar en cada reunión. Recuerda que Dios está preparando obreros. Cada uno tiene sus propios problemas y tú debes ser un instrumento por el cual Dios pueda cumplir la necesidad específica de cada uno de ellos.
Tu fidelidad hacia Dios en cada reunión será recordada para siempre. Tus discípulos recordarán más tu vida que tus palabras. Cuando ellos estén en problemas tú serás aliento cuando recuerden la forma como tú enfrentaste los mismos problemas. Vive para Cristo para que tu vida se multiplique en muchas partes y en todo tiempo. Lo que sella las verdades que tu vas enseñando es tu vida Is 30:20-22.
Observa el profundo trabajo de discipulado en el libro de Hechos. Los discípulos estaban constantes en la Palabra y los resultados fueron tremendos Hch 5:14. Si cumplimos las condiciones tendremos una buena cosecha, la cual será el resultado de una buena siembra 2 Ti 2:6.
Siempre debemos estar listos para cuando nuestros discípulos nos necesiten. No es un trabajo de pocos días, más de dos o tres años son necesarios, pero después tendremos joyas. No hay reglas y quizá en algunos casos tendremos que invertir más tiempo, sobre todo cuando los discípulos son muy jóvenes. La madurez física es parte de este trabajo. Pablo invirtió en Corinto un año y medio, en Antioquía un año y tres años en Éfeso.
Debes ser un ejemplo en tu manera de vivir, cuidando tú dieta, manteniéndote en buena forma física, de manera que siempre puedas presentarte como un ejemplo en todo 1 Ti 4:6-8,12.

El trabajo de discipular es el único que prepara la obra para producir y reproducirse. Todo comienzo será difícil pero esta es la necesidad más importante para los nuevos convertidos. Dios quiere establecer un testimonio en cada lugar, en cada provincia y en cada país, y solo los discípulos se irán produciendo con los años. Un discípulo es extremadamente valioso, como lo fue el eunuco de Etiopía, Dios quería y necesitaba un testimonio profundo en este lugar y desde este país, Europa fue evangelizada en el segundo y tercer siglo.
Una vida que redime es aquella que hace cualquier cosa para levantar a un creyente a una relación más alta con el Señor Col 4:5.
El tiempo con cada discípulo será muy importante. Cristo escogió a los doce para que estuvieran con Él Mr 3:14. Jesús le dio tres años de discipulado continuo e intenso. Nosotros tenemos la misma ventaja que ellos al tener al Espíritu Santo morando dentro de nosotros Jn 14:7. Él será el maestro de tus discípulos como lo fue Jesús de ida y de noche con ellos.
Si vivimos llenos del Espíritu Santo Él hará en nosotros y en ellos ese trabajo profundo e intenso similar al de Jesús.
Uno de los secretos para que ellos retengan las enseñanzas de la Palabra es nunca darles algo que no estén listos para recibir Is 40:11. Podemos saber esto por sus reacciones, por sus preguntas o por sus respuestas que nos muestran que han comprendido la enseñanza. Muchas veces el Espíritu Santo traerá el tema al corazón y nos indicará lo que debemos enseñar. Discipular sin la guía del Espíritu Santo es un trabajo inútil.
Siempre debes permitirle al Espíritu que te guíe en cada lección, pues sólo de esta manera el discípulo aprovechará al máximo la enseñanza. También es necesario tener listas todas nuestras enseñanzas para que el Espíritu Santo pueda guiarnos dentro de aquello que hemos atesorado. Todo discípulo debe tener bien afiladas sus herramientas Ec 10:10. 
El hacedor de discípulos debe estar listo y bien informado para enseñar sobre cualquier área doctrinal que sea necesaria y en el tiempo en que indique el Espíritu Santo. No olvides, entre más sensibles y obedientes seamos a su guía, nuestra sensibilidad será más aguda y experimentaremos constantemente su dirección.
Debemos ser honestos y cuando no sepamos la respuesta, admitirlo, sin tratar de cubrir nuestra ignorancia. Recuerda que tú debes enseñar por precepto y ejemplo.

Tu libro de estudio debe ser la Biblia, pasa tiempo en ella, porque sólo ella te preparará para ser un consejero totalmente equipado y capaz de hacer discípulos de la Palabra. Ni la psicología, ni la filosofía tienen dos filos, solo la Palabra de Dios, la cual actuará en el alma de cada discípulo. Solo la Palabra de Dios nunca regresa vacía. Sólo viviendo y enseñando la Palabra podrás hacer que tus discípulos sean discípulos de la Palabra.
Debemos mantener en cada reunión un ambiente propicio. Cuidando que el ambiente sea espiritual y asegurándonos que los discípulos estén quebrantados y llenos de amor por Cristo Sal 51:17. 
Lo ideal es estudiar cuatro o cinco veces por semana. Debes ser sabio para mantener un equilibrio en tu relación con los discípulos. Debe existir un sentido de confianza en la relación por medio del cual podemos estar seguros, aunque no los veamos, de que el Espíritu está haciendo el trabajo en su vida. El discípulo es alguien en quien confiamos y si no puedes confiar en él tampoco lo puedes discipular.
Su relación familiar debe ser un ejemplo. Esto no significa que no tenga problemas, sino que está teniendo victorias dentro de su hogar. Sin duda alguna nuestro hogar es uno de los sitios donde Dios nos prepara para servir. Si tenemos victoria en él, sin duda tendremos victoria en la obra.
El discípulo debe aprender a tener un tiempo devocional apropiado que le permita caminar cada día con el Señor. El creyente inconstante es una mala oportunidad para discipular, lo mismo que el orgulloso. El orgullo impide apreciar el discipulado.
También debe ser una persona que va definiendo claramente ante sí mismo el propósito de vivir para Cristo. Por esta razón pondrá a Cristo primero en todas las cosas. Su crecimiento debe ser notable aunque para esto existe un tiempo apropiado 1 Ti 4:13,15. Debe tener un buen testimonio con los de afuera: en su negocio, en su escuela, en su hogar, etc. Un mal testimonio produce un mal discípulo 1 P 4:14-16; 1 Ti 3:7. Su vida social debe ser coherente con su propósito para vivir. Tú debes ser consciente de qué cosas permite él en su vida. Ora por aquellas cosas que tú quieres que Dios cambien en la vida de tus discípulos. Nada te alentará más que ver la respuesta a la oración en la vida de los futuros obreros 3 Jn 3; 1 Tes 1:9. 

El discípulo debe ser constante en su discipulado. Si él pone esto primero, sin duda Cristo será primero en su vida, sin embargo hay ocasiones en que el Espíritu Santo lleva al discípulo a cierto tipo de entrenamiento donde experimenta fuertes presiones y su discipulado es aparentemente afectado. El verdadero discípulo necesita de estas pruebas y él mismo sufrirá en este tiempo por sus ausencias. Estas pruebas logran muchísimo en la vida de aquel que va a ser usado, y su amor por Cristo y fidelidad como discípulo crecerán como nunca durante estos problemas.
Él debe aprender a vivir por oración, a buscar al Señor y a depender de Dios para alcanzar las grandes victorias Sal 27:8.
El discípulo debe ser un hombre que medita de día y de noche en las Escrituras, la Biblia dice que sólo este tipo de obreros son los que prosperan.
Observa su manera de reaccionar ante los problemas. Si él no puede esperar en el Señor, sin duda su vida será inestable 1 S 13:12-14. Si huye de los problemas y no se enfrenta a sí mismo, caerá en un vicio muy difícil de superar.
Debes observar su mundanalidad, si es una persona que ama al mundo no experimentará el amor de Dios y será una mala oportunidad para discipular 1 Jn 2:15-17.
El verdadero discípulo tendrá amistades espirituales y buscará continuamente a aquellos amigos cuyo compañerismo gira alrededor del Señor.
Sus ofrendas deben ser un testimonio, pues tarde o temprano él tendrá que ser un ejemplo para sus discípulos. El buen discípulo ha aprendido a confiar en el Señor por medio de sus ofrendas; es alguien que por experiencia sabe lo que es dar y recibir.
Su vida emocional es muy importante, Hay algunos creyentes que no quieren madurar y se la viven recordando su vida pasada. Un discípulo emocionalmente inconstante será un fracaso como obrero.
Observa como cuidan su apariencia física. Muchos obreros son descalificados por una mala apariencia y un descuido de su persona. Este descuido limitará enormemente su servicio. El discípulo debe ser progresivo. Esto incluye a todas las áreas de su vida, como por ejemplo, su educación 3 Jn 2.
Observa su actitud hacia la Palabra. Si es un creyente que por encima de todo quiere la voluntad de Dios para su vida, será una maravillosa oportunidad para discipular. Si observas que él toma a la ligera algunas enseñanzas, fracasarán por su importancia Mt 5 :19; 2 P 3:16.
Recuerda que Cristo no escogió a los apóstoles por lo que ellos eran, sino por lo que Él haría en ellos. Observa a tus discípulos y si te das cuenta del trabajo de Dios en sus vidas y como el Espíritu Santo los va transformando, sigue adelante. Ora por ellos, pide concretamente por sus necesidades y jamás dejes de orar.
Recuerda que el discipulado florece tan sólo en un ambiente de completa honestidad. Esto significa que no debemos presentarnos como personas que nunca tienen problemas, sino como aquellas que están experimentando continuamente el trabajo y auxilio del Espíritu en sus vidas, y el crecimiento que del Señor. Pablo nunca dio la impresión de nunca tener problemas 1 Co 16:9; 2 Co 1:8.
El discipulado madura y se fortalece por medio de un apoyo y respeto mutuo 1 Co 16:10-11. En él se desarrolla el individualismo y las capacidades de cada creyente y hay lugar para el desacuerdo 1 Co 16:12. El discipulado no impone un mismo patrón a todos Fil 3:15,16.
Los discípulos siempre deben ser un reto para nuestra vida; si ellos no lo son, el discipulado pronto perderá todo sentido.
El discípulo debe ser una persona que ame el estudio de la Palabra. Sólo aquellos que se mantienen amando la Palabra serán fieles hasta el final Jr 15:16; Ap 2:10c.
No olvides, Dios sólo usará a aquel discípulo que ha adoptado el objetivo de Dios como su propósito para vivir.
Sólo será usado aquel que calcula bien y decide siempre estar dispuesto a pagar el precio 2 Ti 2:3,4. 
El discípulo es alguien que debe aprender a enfrentar las pruebas, alguien que entiende que su vida solamente será útil a través de su propia muerte. Él sabe y debe saber el multiforme enriquecimiento que Dios anhela darle por medio de las pruebas. El debe aprender a ver más allá. Entiende que su muerte traerá vida, vida para él y para otros. Sabe que Dios lo está capacitando para el futuro, que las demandas serán altas y él debe ser preparado. Debe aprender que las almas para ser convencidas necesitan de Jesús en él. Sabe que de tras de las pruebas y problemas está Dios con su amor y poder. Entiende que todo esto hará algo profundo en su vida. Nuevos y necesarios aspectos de Dios serán formados en él.

Siempre debe mantener en una mano abierta todo lo que es su vida (para que Dios tome lo que él quiera). Un discípulo verdadero mantiene su corazón servicial, sabe del privilegio de servir. Es servir para guiar y no guiar para ser servido. Es alguien que ha aprendido por experiencia a no confiar en sí mismo Ro 7:18; 2 Co 1:9. No es una persona con espíritu independiente o que tiende a dividir. Un joven dijo una vez: “yo escucho lo que Dios tiene que decirme, pero no estoy dispuesto a dejarme mandar por otra persona”. El discípulo que no quiere oír, fracasará 2 S 13:14-16.
Un discípulo verdadero es alguien que siempre está aprendiendo a amar toda la gente. Nunca permitirá ser atrapado por un espíritu de resentimiento o por una raíz de amargura. Él sabe lo que vale su vida y ministerio y no la venderá a este precio. Muchos viven con resentimiento y envidia y, por lo mismo, trabajan por contienda. Esto sólo contamina la obra y con el paso del tiempo, destruye nuestra vida Fil 2:3; 2 Ti 2:24.
Hay más discípulos inactivos por el pecado de amargura que por cualquier otro.
Aprovecha las oportunidades que te da la vida para que aspectos tan valiosos y profundos de Cristo sean formados en ti.
El discípulo verdadero irá disciplinando cada día su vida y se dará cuenta muy pronto que sólo sobre esta base puede haber fruto para la eternidad. Con el tiempo él sólo irá descubriendo que el camino es más estrecho, pero más seguro. Él entiende que sólo hay una manera de vivir, una sola. Los hombres de doble ánimo serán inconstantes en todos sus caminos y de no purificarse, quedarán atrapados en algún pecado; como dice la Escritura: “Postrados por el camino”.

Nuestra más grande tragedia sería que Dios nos mostrara en la eternidad lo que nuestra vida hubiera sido si la disciplina hubiera reinado.
Sólo escucharás una frase: “ Este hombre comenzó a edificar y no pudo acabar” 2 Co 5:10.
No descanses hasta que Dios haya cumplido su voluntad en tu vida. En pocas palabras, “se fiel hasta la muerte”, y Dios te dará la corona de la vida Lc 12:35; Ec 9:8.

Recuerda que discipular es una parte que se perfecciona en el camino de la obediencia y la entrega. Si obedeces obtendrás el fruto deseado: HOMBRES FIELES QUE SEAN IDÓNEOS PARA ENSEÑAR TAMBIÉN A OTROS 2 Ti 2:6,7

Copiado y revisado (ortografía) por un servidor, Carlo Guarneri

Contact Us