Una guía para restaurar su matrimonio destruido
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PREFACIO 
Mi esposo y yo tenemos un matrimonio que ha sido restaurado por el poder de Jesús. Hace solo algunos años estábamos a puntos de divorciarnos y él estaba planeando casarse con otra persona. Los consejeros no nos daban ninguna esperanza, nuestro pastor estaba convencido de que realmente nuestro matrimonio había terminado y otros hermanos me aconsejaban que recogiera a los pedazos que me quedaban y me dedicara a hacer mi propia vida.

Toda esta confusión dio principio a un lapso de aprendizaje para mi vida, durante el cual pude darme cuenta de la fidelidad y el poder de Dios. Cuando la palabra de Dios declara algo, Dios está preparado para respaldarla con poder y gloria. La Palabra no hubiera dicho que “ningún hombre se separe” si el poder de Dios no fuera capaz de restaurarlo y sanarlo. El Espíritu Santo me guió paso a paso en mi decisión para nuestro matrimonio. Y Jesús probó una vez más que nada es imposible para El. Nuestro matrimonio fue restaurado y sanado por el poder de Dios y la autoridad de su Palabra.

No se de por vencido. No se canse de hacer el bien. Sepa que Dios no hace acepción de personas, Lo que hizo por nosotros, está deseoso de hacerlo por usted también. Firmado, ella.

PRÓLOGO
Hace unos cuantos años, nadie que conociera las circunstancias de nuestro matrimonio, especialmente sabiendo la clase de hombre que yo era, hubiera soñado alguna vez que alguien así escribiera el prologo a un libro de restauración matrimonial. Estaba totalmente convencido con el deseo de abandonar un matrimonio desastroso. Esta tan obstinado con las ideas de que se me había amarrado con 2 hijos, y uno más en camino. Estaba enamorado (lascivia) de otra mujer (la mejor amiga de mi esposa) quien si me “comprendía”. Estaba totalmente guiado por el amor al dinero, y totalmente atrapado por la pornografía y el alcohol. Era egocéntrico, egoísta y deseaba solamente lo mío. Había hecho un ídolo de mi mismo y mis deseos. (Nota: busque en 2 de Timoteo 3:2-5, la clase de hombre que allí se describe, “Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de los bueno, traidores, impetuosos, infectados, amadores de los deleites más que de Dios que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de que a estos evita”. Esa es la descripción del hombre que yo era).

Pero….Gloria sea al Señor que tenemos un Dios que es un Dios de FE. Gloria al Señor que aquellos que le sirven, participan de su fe, pueden ver a través de los ojos de la fe y no solo mediante los ojos naturales. Su visión de mí (y de toda la humanidad) era tan diferente de lo que yo era. Era su deseo que yo fuera un hombre de Dios, la clase de hombre descrita en su Palabra, I Timoteo 3:2 -4 habla de un hombre que es “irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar, no dado al vino, no pendenciero, no codicioso, de ganancias deshonestas, sino amable, apacible, no avaro; que gobierne su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda la honestidad”. Nuestro matrimonio debía ser de un solo corazón y un camino para poder ser bendecidos por El y ser plantados y fructíferos en este mundo.

Parece que hubiera sido más fácil para mi esposa reconocer la realidad de las circunstancias. Parece que hubiera sido mejor para ella si se hubiera protegido a sí misma y obrado en pro de sí misma. Sin embargo, esto no fue el camino del Señor. La esencia de lo que le dijo fue que si ella se entregará completamente a EL y a su Palabra, que no habría nada que estorbaría a que ella recibiera todas las bendiciones del convenio que había prometido en su Palabra.

Ella sí se entregó completamente a Él y a su Palabra y no aceptó la manera del mundo para hacer las cosas. A través de tres largos años, casi sin ser animada por la comunidad cristiana y con absolutamente nada de mi parte, ella estaba determinada y batallaba; aunque a veces fracasó, mostró que tenía un corazón que buscaba a Dios. Este librito le dará una idea de cómo es la batalla que te espera. Pero mayor es EL (El Señor) que está en ti, que el que está en el mundo.






























 La victoria es tuya. 

Lo que voy a decir a continuación va a sonar extraño viniendo de mi, pero, por favor compréndalo mi esposa tuvo una tremenda y dura batalla, PERO valía la pena. Yo valía la pena, nuestro matrimonio valía la pena. No deje que el diablo destruya, le robe o acabe con su matrimonio. Usted y su cónyuge tiene un propósito divino para su matrimonio, ser una herramienta poderosa para el Señor. No mire al presente desastroso, mas bien, vea el corazón de Dios y a su visión de lo que será “mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos” Efesios 3:20. Firmado, él.

Cuando mi esposo me informó por primera vez que había encontrado a alguien más y que deseaba divorciarse, me causó un profundo choque emocional. No podía pensar ni sentir. Andaba como dormida. 





























Sabía que las cosas no andaban bien entre los dos, pero siempre había considerado que de alguna manera encontraríamos la solución. Después de todo nos amábamos. Éramos esposos, las cosas mejorarían el día de mañana. Repentinamente, sin embargo, todo indicaba que las cosas no mejorarían. Me dijo que no me amaba y que nunca lo había hecho. Dijo que tampoco amaba a los niños y que nunca los había querido. Yo estaba esperando a nuestro tercer hijo así que me sentí atrapada y traicionada. Recuerdo que una noche me senté a la orilla de la tina del baño, llorando con tanta fuerza, que pensé que mi cuerpo se iba a hacer pedazos. Todo se veía negro y sin esperanza. 

Mi esposo no aceptaba ver a un consejero, no quería hablar de nada. Todo lo que quería era pasar más tiempo con ella. Me sentí traicionada, abandonada e inútil. Mi autoestima se había derrumbado a lo más bajo que podía caer, y ni siquiera mis “amigos” me ayudaban. Me decían que simplemente me hiciera a un lado y que dejara que fueran felices juntos.















Fui con nuestro pastor y me dijo que no había nada que se pudiera hacer. Me dijo que era una situación muy triste, pero que necesitaba aceptar lo inevitable. Mi esposo decidió finalmente ver un consejero, ya que alguien le dijo que le convendría más para el juicio, si se comprobaba que había ido a consultar uno. Después de la primera visita con el consejero, éste recomendó que nos divorciáramos de inmediato para ahorrar tiempo y dinero. Nos dijo que ya había pasado demasiado tiempo para poder ser ayudados. 

Luego fui a ver un amigo nuestro que servía al Señor poderosamente, y me dijo que Dios apoyaría el divorcio porque mi esposo había cometido adulterio. Me dijo también que no sabía que podía hacerse para evitar el rompimiento del matrimonio ya que Mi esposo no estaba dispuesto a cooperar.

Finalmente me acerqué a Jesús. Es gracioso ver como damos tantas vueltas, para al fin llegar a donde deberíamos haber comenzado. Jesús me encontró en medio de mis lágrimas y el dolor. Me consoló, me amó y luego comenzó a apoyarme con firmeza en mi decisión. El me mostró en su Palabra lo que es su norma para el matrimonio. Hizo a un lado las emociones del momento y me enseño la verdad.
























A eso se refiere este libro- LA VERDAD. Si lo que deseas es simpatía y lágrimas, las encontrará por todos lados. La gente llorará por y con usted con mucha facilidad. Si desea también justificación para no perdonar, también la encontrará fácilmente. Hay muchas personas que han sido lastimadas y que están listas a ponerse de su lado en lo concerniente a la amargura. Pero, si lo que busca es la verdad simple y clara, solamente la Palabra de Dios puede darle esto. Al principio será difícil de digerir, pero Jesús ha prometido “Y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres (Juan 8:32)”.





























Hay poder en la verdad. Hay restauración en la verdad. Hay restauración en la verdad. Comprenda eso ahora mismo. JESUS QUIERE QUE SU MATRIMONIO SEA RESTAURADO.
Si está leyendo este libro, supongo que es porque su matrimonio está en problemas. Quizás también este en estado de choque. Nunca pensó que fuera posible. Necesita ayuda.
En primer lugar, no hay otra salida. Usted necesita a Jesús, si cree que podrá ver su matrimonio sanado sin la ayuda de Él, está totalmente equivocado. Sin Jesús los matrimonios solamente pueden estar torpemente pegados. Siempre llevarán grietas que se romperán a la menor presión. Jesús es el único que puede sanar un matrimonio dejándolo tan unido que las roturas ni siquiera se noten. De hecho, con Jesús, aquel punto que solía ser el más débil, se vuelve el punto más fuerte. No quedan grietas que puedan afectarnos cuando viene alguna presión.
En este momento, Jesús le ama. Así como es usted. No necesita limpiarse para que El le reciba por usted mismo. No necesita ser bueno, ni ganar puntos para acercarse a Él. El murió en la cruz mientras usted pecaba. Le conoce mejor que nadie. No hay manera de engañarle a Él, no necesita fingir, El conoce su corazón.

Ahora mismo, necesita venir a Jesús, rendir su vida a Él. Solamente Él puede limpiarle del pecado y poner su vida en orden. No puede hacerlo usted solo. Si pudiera no estaría metido en el problema que está ahora, El es el único que puede arreglarlo.

Haga esta oración ahora y dele su corazón a Jesús:

“Jesús, estoy herido. He sido rechazado y me siento inútil. He tratado de cambiar por mi cuenta pero no he podido. Estoy cansado de inventar excusas, cansado de intentar. Reconozco ante ti que soy pecador. No puedo limpiarme a mí mismo, y tampoco puedo enderezar mi vida por mi propio esfuerzo. Rindo mi vida a ti, Jesús. Te recibo como mi Señor y Salvador. Acepto que tu sangre me limpia de todo pecado. Te entrego el control de mi vida ahora como nunca antes te había necesitado”























Si ha hecho esta oración poniéndolo de su corazón, al hacerla, usted ha nacido de nuevo por el Espíritu de Dios. Esto significa que la vieja naturaleza, por la cual usted nació, acaba de morir. Ahora ha recibido una nueva naturaleza, la naturaleza de Dios. Esta naturaleza la va a necesitar para mantenerse firme por la restauración de su matrimonio. NO podrá hacerlo solo. Va a requerir del poder de Jesús. 



SEGUNDA PARTE
Dios ha escrito una carta de amor especial para sus hijos. Dicha carta contiene instrucciones para cada aspecto de la vida de esta tierra, para cada situación. En su carta de amor, Dios ha expresado su voluntad respecto a usted y como puede llegar a lograrlo. Esa carta de amor es la Biblia.































En el pasado quizás haya intentado leer la Biblia, pero le parecía que estaba escrita en chino. Eso es porque estaba usted leyendo la correspondencia a otros. Ahora es un hijo de Dios y esa carta está dirigida a usted. Ahora podré comprender lo que Jesús dice porque su Espíritu vive dentro de usted, y El le enseñará todas las cosas. Si acaba de recibir Jesús por primera vez, habrá mucho que aprender. No se sienta abrumado. Dios sabe que usted es nuevo. El guiará suavemente. 

Aún si ya hace tiempo que conoce al Señor, todavía hay muchas cosas que necesita saber. Está frente a una guerra sin cuartel por su hogar y su familia. Eso significa trabajo. No es una situación de pasividad, sino de mucha actividad. Esta por aprender lo que significa ser soldado en el ejército del Señor. Esto es un combate mano a mano, pero gloria a Dios, El ha equipado a sus hijos para la lucha. 

Necesita estar consciente de que su enemigo, Satanás y sus fuerzas demoníacas desean destruir su hogar. El enemigo utiliza la circunstancias y a la gente. Es importante que sepa lo siguiente: 

LA GENTE NO ES SU ENEMIGO - LAS CIRCUNSTANCIAS NO SON EL PROBLEMA. NO DE ULTIMATUMS 

Satanás es el amo de las circunstancias. No utilice sus armas para obtener la victoria. Si hace demanda basándose en las circunstancias, el enemigo va a manipularlas para asegurar de que usted reciba esa oportunidad para llevar a cabo su propósito. Por ejemplo, si usted dice, “si no dejas de hacer eso, te voy a dejar”. Allí el enemigo manipulará las circunstancias para asegurarse que usted reciba la oportunidad de cumplir su amenaza. Los ultimátum solamente preparan las circunstancias para forzarle a aceptar resultados impíos. En la actualidad hay mucha gente separada que no quería separarse, pero que de repente se vieron atrapados por las palabras de su boca. 

























Satanás pelea sucio. El sabe donde le duele más a usted y utilizará esas cosas para lastimarle. Aquel o aquella a quien usted quiere más, su cónyuge esta hacienda y diciendo cosas terribles en este momento. SU ESPOSO O ESPOSA NO ES SU ENEMIGO. Recuerde siempre eso. Su cónyuge está siendo utilizado por el enemigo para destruir su hogar. No importa que su cónyuge sea cristiano y tenga veinte diferente versículo de la Biblia para explicar lo que él o ella está haciendo. NO ES VOLUNTAD DE DIOS EL QUE SU MATRIMONIO SE DESTRUYA. 

 No importa lo que la gente diga. ¿Qué es los que Dios dice? ¿Qué dice la Biblia? No importa lo que gente haga. ¿Qué es lo que Dios está haciendo? ¿Qué es lo que la Biblia dice que usted debe hacer? Su hogar está bajo ataque del enemigo. Si ha de sobrevivir a la lucha, debe saber lo que está sucediendo a su derredor y como combatirlo. El siguiente capítulo le será de mucha ayuda.  
“Jesús se que nuestro hogar está bajo el ataque del enemigo. Necesito tu ayuda. No sé como luchar. No sé que hacer. Entrego esta batalla a ti. Enséname y ayúdame. Yo confío en ti para hacerlo. Amén” 

DIAGNOSTICO
¿Por qué está sucediendo todo esto? ¿Por qué a usted? ¿Por qué a su matrimonio? ¿Qué fue lo que hizo o no hizo para causar esto?
Para comprender la crisis en su hogar, es necesario que comprenda algunos principios básicos de la Palabra de Dios, la Biblia. Cuando Dios creó por primera vez al hombre y a la mujer, los unió en matrimonio, una relación de pacto. 
Un pacto es un acuerdo o convenio entre dos partes, que hace que estas quedan unidas en una relación profunda y duradera. Lo que realmente significa es que ya no son dos vidas separadas, sino que ahora comparten una misma vida. En la Biblia vemos que Dios hizo pacto con diferentes personas siendo uno de los más notorios el pacto que hizo con Abraham, estableciendo así la nación judía (Gen, 12:1-3). A partir de la muerte y resurrección de Jesús, aquellos que le reciben como su Señor y Salvador, vienen a ser participantes del Nuevo Pacto con Dios (Hebreos 8:6-13).




















El amor de pacto es fuerte. Dice “Entrego mi vida por ti. A través de toda la Biblia vemos que Dios permaneció fiel a su pacto, aun cuando el hombre, el otro pactante, no guardó su parte del mismo. El amor de pacto es fiel, no importa lo que la otra parte está haciendo. La razón de todo es que cualquier pacto contiene promesas, términos y condiciones. Cuando las personas entran en un pacto, se prometen ciertas cosas el uno al otro, y declaran las condiciones bajo las cuales guardaban sus promesas. Si uno de los pactantes no es fiel a sus promesas, esto no hace que el otro incumpla en las suyas. A través de todo el Antiguo Testamento vemos como Dios, el socio fiel en el pacto, trata de alcanzar a Israel, el pactante infiel. La infidelidad de Israel no cambio lo que Dios sentía en su corazón hacia él. Dios sigue firme en su propósito hacia Israel, le sigue amando, y sigue con sus trazos extendidos hacia él hasta este día. 














 La Biblia conoce el matrimonio como una relación de pacto (“...Siendo ella la compañera y la mujer de tu pacto” Malaquías 2:14). Al casarse, usted tomó parte en un pacto. Como parte de la ceremonia, usted y su cónyuge hicieron promesas el uno al otro. Las palabras diferirán de una ceremonia a otra, pero usualmente incluyen algo así como “amor, honor, obediencia, cuidado” etc.… y su ceremonia incluyó ciertos términos. Por ejemplo, “para bien o para mal; en las abundancia o en la escasez, en salud y en la enfermedad”. Y posiblemente las promesas y condiciones concluyeron con las siguientes palabras, “hasta que la muerte nos separe”. A todo esto se le conoce como votos matrimoniales. La Biblia ciertamente nos comparte algo relacionado con los votos. ”Cuando a Dios haces promesa, no tardes en cumplirla porque El no se complace en los insensatos. Cumple lo que prometes. Mejor es que no prometas, y no que prometas y no cumplas” Eclesiastés 5:4-5. 

La mayoría de nosotros no sabíamos nada acerca de todo esto al casarnos. Si todo fue normal, nos sentimos nerviosos y ni siquiera nos dimos cuenta de lo que estábamos haciendo. Pero Dios sí estaba escuchando. Recuerdo que poco después de nuestro matrimonio fue sanado, una amiga pasó a felicitarme por el buen trabajo que había hecho al mantenerme firme esperando la restauración de mi matrimonio. A medida que la escuchaba, comencé a pensar lo buena que yo era y todo lo que había sufrido. Aun pensé que Dios estaría orgulloso de contar conmigo en su equipo. Después de todo, pensé ¿Cuántos otros habrían permanecido fieles a Su Palabra? De regreso de casa de mi amiga, el Señor habló a mi corazón de una manera suave y me dijo: ¿“Qué de mas hiciste al mantenerte firme por tu matrimonio que no hayas prometido el día de tu boda?”.

De repente, me di cuenta que Dios había estado escuchando lo que dijimos el día de nuestra boda, mucho antes que nosotros le conociéramos, y que había anotado todo lo que dijimos. Cuando se presentó la parte “para mal”, El permaneció fiel a su compromiso en nuestro matrimonio y esperaba que nosotros también lo hiciéramos. Parece tan poco común en estos días de matrimonio y divorcios instantáneos que nadie se preocupa por luchar por guardar el matrimonio, pero conforme a la norma de Dios, es todo lo contrario.

En el último capítulo menciono que no podíamos encontrar aliento para restauración de parte de nuestro pastor o los consejeros. Aún nuestro amigo quien era nacido de nuevo, lleno de Espíritu y sirviendo al Señor de manera poderosa había declarado la muerte de nuestro matrimonio por causa del adulterio. No obstante, Dios tenía normas diferentes. Al regresar a casa después de haber recibido el último consejo, me preparé para el divorcio, el cual parecía inevitable. El amor humano que sentía por mi esposo había muerto, debido a las constantes agresiones que había recibido. Pensé que si Dios sabía que este matrimonio estaba muerto y que Él me daría otro esposo, más valía seguir la corriente y salir de todo esto.




































 Cuando recibimos a Jesús como nuestro Señor y Salvador, El entra en nosotros y habla a nuestros corazones conforme a su Palabra. Nunca he escuchado su voz en forma audible, pero no tengo dificultad para entender cuando El me habla desde dentro. Aquel día Él me habló y me llevó a una parte de la Escritura que no recuerdo haber leído antes. “Pero a los que están unidos en matrimonio, mando, no yo, sino el Señor, que la mujer no se separe del marido, y si se separa, quédese sin casar, o reconcíliese con su marido y que el marido no abandone a su mujer” (1 Corintios 7:10-11). 

Quede estupefacta cuando leí dicho versículo. No podía imaginarme que Dios estuviera siendo tan duro en todo esto. De inmediato me puse a buscar los versículos que me había dado nuestro amigo como “salida” para divorciarme y volverme a casar. Se los mostré al Señor y le pregunte que pensaba acerca de ellos, Suavemente volvió a llevarme a 1 Corintios 7:10-11.
No me tomó mucho tiempo hacer la elección. No quería permanecer sin casarme. Tenía dos hijos y uno más en camino. Quería tener un hogar con esposo y padre de mis hijos. Quería nuestro matrimonio, y le dije al Señor, “Quiero reconciliarme con mi esposo, pero no sé como. Ni siquiera puedo encontrar a alguien que me diga que es posible”. 

Su matrimonio es una relación de pacto, el reflejo del pacto del Dios de amor eterno. Satanás odia la unidad y el poder del pacto y por ello, trata de destruir todo matrimonio que pueda (Juan 10:10). Lo que usted haya hecho o no, puede haber contribuido al fracaso de su matrimonio, pero no es la causa. Su matrimonio ha estado en la mira de Satanás y en esas fuerzas de destrucción. Las circunstancias que ahora enfrenta son solamente sus medios de lucha. El nombre de Jesús sigue siendo el Nombre sobre todo nombre. ¿Cuál es el nombre de la circunstancia que ahora enfrenta? ¿Adulterio? ¿Alcoholismo? ¿Homosexualidad? ¿Incesto? Cualquiera que sea el nombre, está por debajo del nombre de Jesús. Y la Escritura dice que todo y todos se inclinarán al nombre de Jesús. “Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos y en la tierra y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre” (Fil 2:9-11).

LA TACTICA PRINCIPAL DE SATANAS ES TRATAR DE CONVERCELE QUE ESTO ES DEMASIADO GRANDE PARA DIOS. ¡Es pura mentira! 

Usted participa del pacto de Dios por medio de la sangre de Jesús, y es parte de una relación de pacto ordenado por Dios aquí en la tierra. ¿Qué tiene el infierno contra esto?

TERCERA PARTE
Después de leer lo anterior, el enemigo puede decirle lo siguiente. “Pero ¿a caso esté matrimonio no es ordenado por Dios? ¿A caso Dios no lo quiere sanar? Tal vez no sea un caso de esos en donde “lo que Dios unió. Si Dios tuviera parte en esto, ¿estaría así de mal?
Solamente recuerdo esto, Dios es el origen del matrimonio, no el diablo. Cuando una pareja decide casarse, ha escogido el plan de Dios. Desde ese momento están en matrimonio, y Dios tiene el compromiso de colaborar con ellos para hacer que ese plan tenga éxito. “Lo que Dios unió no significa solamente aquellos a los que Dios le ha dicho que se casen. Eso es lo mejor, porque estarían justo en el centro de la voluntad de Dios, pero muy pocos lo buscan diligentemente para encontrar cónyuge. Muchas parejas, incluyéndonos a nosotros, nos casamos en lascivia y Dios no tuvo parte en ello. Pero eso no cambia su compromiso de pacto de amor y fidelidad. Es la voluntad de Dios que todas las personas estén en pacto con El, y que todos los matrimonios tengan su cimiento en Él. Cuando no se cumplen con estos requisitos, de todas maneras el sigue estando 100% con las parejas y por el matrimonio. Terminar un matrimonio diciendo que Dios no está en el es estar tan equivocado como decir que se aborta un embarazo por que la criatura no estaba planeada. Una vez que exista una relación de pacto, deje que Dios le muestre como llevarla a la plenitud en El. Dios es fiel con aquellos que están en pacto con EL, aun cuando nosotros le fallamos. Su deseo es para que aprendamos a ser fieles a nuestro cónyuge aun cuando éste nos falle. 

“Señor Jesús, enséñame lo que es un pacto. Enséñame a permanecer fuerte y fiel a mi palabra, aun cuando mi esposo no lo sea. Quiero conocer tu corazón en lo concerniente a un pacto. Quiero ver mi matrimonio tal como tú lo ves. Mi amor se siente dañado ahora mismo. No puedo yo solo. En este momento no siento deseos de amar ni dar nada. Por favor, ayúdame Señor. Voy a descansar en ti. Amén.” 

DOLOR
En este momento usted siente dolor tanto dolor que no sabe si algún día cesará ese dolor. Le comprendo, he pasado por ahí. Pero déjeme asegurarle una cosa, ese dolor cesará, cuando Jesús nos sane, El hace la obre completa.

Un día que estaba orando a Dios en pleno dolor, Jesús me llevo a esta Escritura (Marcos 14:32-42). Por primera vez me di cuenta del dolor que él había sufrido allí. En el momento en que Él más necesitaba del amor y la consolación de alguien, sus apóstoles no podían ni siquiera mantenerse despiertos. No comprendían su dolor, ni siquiera les importaba. Habían cenado demasiado y era tarde y lo único que querían era dormir.

¿Le parece que nadie sabe como se siente en estos momentos? ¿Siente que nadie se da cuenta, por lo que usted esta pasado? Jesús si lo sabe y le interesa. El conoce su soledad, el rechazo que siente ahora y el dolor. Él lo ha llevado para que usted no tenga que cargarlo. El sintió tal agonía, que aun su sudor caía a la tierra como gotas de sangre. El padeció la falta de consuelo, para que usted fuese confortado. Deje que El le conforte ahora, el salmo 144, verso 2 dice que el Señor es “misericordia mía y mi castillo, fortaleza mía y mi libertador, mi escudo, en quien he confiado” Ahora mismo vuélvase a Él. Deje que El sea su refugio, su fortaleza, su escudo. El te ama mucho. Solo Él puede comprender el dolor que siente ahora. Deje que El le consuele.
Jesús me mostró algo que le paso a Él en el huerto de Getsemaní. El fue traicionado por alguien a quien El amaba y fue traicionado en el nombre del amor con un beso (Mateo 26:47-50). Aquel a quien tanto usted ama le ha traicionado también. Jesús sabe como se siente. El también ha experimentado la humillación y la vergüenza. El ha llevado todo eso para que usted no tenga que cargarlo. Cuando El fue a la cruz no solamente clavó allí su pecado, sino que también llevó su humillación, la vergüenza y la traición. Hebreos 12:2 -3 dice: “Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe el cual por el gozo puesto delante de Él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio y se sentó a la diestra de Dios. Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro animo no se canse hasta desmayar”.

"Imagínese usted así, semidesnudo(a) todo golpeado, que la gente piensa que está derrotado y despreciado, que humillación que aún sus amigos lo abandonaron. ¿Qué se siente? ¿Cómo se siente?" Nota del editor.



















Cuando el Espíritu Santo inspiró a Pablo para que escribiera esas palabras, el lo tenía a usted en mente. El sabía del dolor que estaría experimentando ahora. El quiere que vuelva sus ojos a Jesús. Fue por eso que se escribieron tales palabras, para que usted supiera que hacer cuando esta hora de su vida llegará.

Antes de siquiera intenta que su matrimonio sea sanado, necesita dejar que Jesús le consuele y le sane a usted. Comience a leer los Salmos, David conoció el rechazo y el dolor. Pero también sabía de dónde venía su socorro. Lea como David clamó al Señor y alabó su nombre en medio de sus problemas.

La alabanza es un medio eficaz de restauración. No se puede alabar a Dios con todo su corazón y permanecer herido. Al principio si será verdaderamente un sacrificio de alabanza (Heb.13:15) no sentirá el menor deseo de hacerlo. Pero una vez que se discipline en iniciar la alabanza se dará cuenta que empezará a entrar en la presencia del Señor y allí comenzará su restauración.
La clave de la restauración es permanecer en la presencia de Jesús. Alábelo por lo que es y por lo que ha hecho. Quite la vista de sus problemas y circunstancias y vuélvala a Jesús. Conózcale como nunca antes le había conocido. Comience a ver estos momentos como algo especial en su vida, en los que usted puede estar cada vez más cerca de Él.






















Una de las cosas que pasaron cuando me decidí por mi esposo y la restauración de nuestro matrimonio, fue que conocí a Jesús de tal forma que tal vez no me habría sido posible, si no hubiera sido forzada por las circunstancias para sí depender totalmente del Señor. Llegue a conocer su inmenso amor por mí, su disposición constante, su corazón siempre igual. El fue mi Roca en medio de la tormenta. Nadie podrá jamás quitarme esa relación de amor que desarrollamos durante esos momentos de necesidad. Ahora conozco a Jesús en una forma más profunda en los momentos de paz, porque he llegado a conocerlo bien en los momentos de dificultad.

Acérquese a Jesús. Acérquese y conózcale como nunca lo ha hecho. Vea este momento como una oportunidad, no como un problema. Permita que Jesús le consuele y le sane. El ya ha llevado su dolor cuando fue a la cruz por usted. NO tiene que cargar su dolor más. Entrégueselo a Él y deje que El lo levante con Su poder. “Mas yo haré venir restauración para ti, y sanaré tus heridas, dice Jehová, porque desechada te llamaron diciendo esta es Sion, de la que nadie se acuerda” (Jer 30:17). 

Alabe a Dios por quien Él es y por lo que Él ha hecho. Ofrezca sacrificios de alabanza allí en medio de su dolor y la restauración fluirá dentro de usted. Pase tiempo leyendo la Biblia y pídale a Jesús que le hable por medio de su Palabra. Los Salmos son un buen comienzo, lea como David se gozo en el Señor y halló consuelo en El, aun en medio de pruebas tremendas.

Jesús tu sabes que siento dolor. Tú mismo sentiste este dolor dentro de Ti. Tú conociste el dolor y el rechazo, la vergüenza y la humillación. Tú llevaste todo ello a la cruz por mí, y ahora te lo entrego todo a ti. ¡Te alabo Señor, alabo tu nombre! Dedicaré tiempo contigo y Tu Palabra. Consuélame y sáname Señor Jesús. Amén. 

PRESIÓN
Está inmersa en un conflicto impresionante. Hasta ahora había pensado que el problema era entre usted y su esposo. Pero no es así. Es un conflicto entre dos reinos. El reino de Satanás está haciendo guerra contra el reino de Dios por su esposo y su matrimonio. Dios tiene planes para su esposo. También tiene planes para su matrimonio. “Porque yo se los pensamientos que tengo acerca de vosotros dice Jehová pensamientos de paz y no de mal para daros el fin que esperáis.” (Jer 29:11). 
Su enemigo, el diablo, también tiene planes para su esposo “Sed sobrios y velad; porque vuestro adversario el diablo como león rugiente anda alrededor buscando a quien devorar.” (1 Pedro 5:8).

EL DESEO DE DIOS ES QUE SU ESPOSO SE VUELVA COMPLEMENTAMENTE HACIA EL, Y QUE SU MATRIMONIO SEA RESTAURADO. EL DESEO DEL DIABLO ES QUE SU ESPOSO SE PIERDA POR LA ETERNIDAD Y QUE SU MATRIMONIO SEA DESTRUIDO.

El conflicto es así de sencillo. Las circunstancias particulares de su esposo y la situación de su matrimonio, son solamente los medios de guerra que el enemigo ha decidido usar en su contra. El diablo conoce las debilidades de cada uno. Conoce que es lo que les hace más daño. El enemigo no pelea limpio. Les patea cuando están caídos. Golpea lo más duro cuando uno se encuentra más indefenso; Pero está limitado en sus medio de batalla. “No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana pero fiel es dios que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir sino que dará también juntamente con la tentación la salida para que podáis soportar” (1 Corintios 10:13). El diablo está limitado en cuanto a armamento. Solamente puede atacarle con armas carnales – cosas que son comunes a todo hombre. NO puede utilizar medios sobrenaturales para luchar contra usted, y Dios ha prometido una salida para cada ataque del enemigo.

No obstante, la Escritura tiene grandes promesas para usted con relación al armamento “Pues aunque andamos en la carne no militamos según la carne por las armas de nuestra milicia no son carnales sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas derribando argumentos y todo altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo.” (2 Corintios 10:3-5). Dios le ha provisto de armas que son sobrenaturales y poderosas para luchar contra el diablo.

La clave es permanecer en el Espíritu y luchar la batalla totalmente en el Espíritu. El diablo es el amo de la carne. El conoce su carne mejor de lo que usted mismo la conoce. Si trata de luchar en la carne, el diablo le ganará vez tras vez. Si permanece en el Espíritu usted ganará siempre. 

CUARTA PARTE
¿Qué significa andar en el Espíritu? Bueno, su esposo está haciendo y diciendo cosas malas ahora mismo. Necesita recordar continuamente que su lucha no es contra su esposo. Lea Efesios 6:12. No está peleando contra la carne o la sangre. Su esposo no es el enemigo, el enemigo es Satanás. Por lo tanto, andar en el Espíritu significa que cuando vea u oiga que su esposo dice o hace cosas malas, usted no debe reaccionar a la carne. Gritar, exclamar, contender y amenazar, son medios carnales de hacerle frente al problema. 

Reconozca ahora que usted está batallando contra el reino del infierno por su esposo y su matrimonio. Permanecer en el Espíritu significa que luchará una batalla espiritual en contra del verdadero enemigo, el diablo, y que no va a luchar en la carne contra su esposo. Piense en su esposo como un prisionero de guerra en campo enemigo. La guerra espiritual será el medio para libertar a su esposo.

Las circunstancias son las principales armas de su enemigo. Una de sus mejores trampas es hacer que usted fije sus ojos en las circunstancias y que quite su vista de Jesús. ¿Cuál es la batalla de hoy? ¿Su esposo esta entablando el divorcio? ¿Su esposo se encuentra en la cárcel? ¿Está enfrentando pleito por la custodia de sus hijos? Cualquier que sea lo que está enfrentando, es una circunstancia. No permite que la circunstancia le controle. En vez de eso, comience a hacer que la marea se vuelva en contra de la circunstancia, luchando contra el verdadero enemigo mediante la oración. 

Ahora, este tipo de guerra va a requerir de conocimiento y discernimiento. No significa el decir, “Señor, por favor, bendice nuestro matrimonio. Gracias. Amén” Lo que hay que hacer es ponerse su armadura espiritual e ir contra los demonios en el nombre de Jesús. Es una guerra activa, no una guerra pasiva en la que va a reclinarse en su silla y solamente esperar. El propósito de este libro no es el de enseñarle las profundidades de la guerra espiritual que va a tener que luchar. Existen muchos libros cristianos muy buenos que le pueden enseñar lo que debe saber. También puede pedirle a su pastor que le recomiende alguno. 

El propósito de este libro es el de ayudarle a que se equipe para las batallas que tiene por delante. Antes de que Jesús ascendiera a los cielos, les dijo a sus discípulos que esperaran en Jerusalén para ser bautizados en el Espíritu Santo (hechos 1:4-5). Les prometió que recibirían poder sobre ellos cuando esto sucediera (Hechos 1:8)

¿Puede notar la sorprendente transformación de la gente? Aquellos que habían sido tan miedosos y que aun habían negado a Jesús, repentinamente se convirtieron en valientes y proclamaron el Evangelio sin ningún temor. Al descender el Espíritu Santo sobre ellos con poder, el les confirmó su presencia a todos aquellos que la recibieron.

Romanos 8:26, 27 dice “Y de igual manera, el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad, pues hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Mas el que escudriña los corazones, sabe cuál es la intención del Espíritu, por que conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos”. Cuando no sabemos como orar, el Espíritu Santo sabe como orar conforme a la perfecta voluntad de Dios por medio de nosotros. 

Van a haber demasiadas circunstancias que la van a confundir. Va a haber mucha gente que le va a dar diferentes consejos. Y debe saber lo que Dios dice sobre cada situación. La única forma de hacerlos es que el Espíritu Santo ore conforme a la perfecta voluntad de Dios para usted y su familia en cada situación.  

Él mismo poder que estuvo disponible para ellos, también lo está para usted. Todo lo que tiene que hacer es pedir (Lucas 11:11-13). Si es su deseo que el Espíritu Santo lo llene a usted con poder, ahora mismo, haga esta oración: “Jesús, te he recibido como mi Señor y Salvador. Renuncio a todas las obras del enemigo que hayan sido parte de mi vida. Y te pido que me llenes con tu Espíritu Santo.” 
Al hacer esta oración, espera la respuesta del Señor. Deje que el Espíritu Santo le llene hasta rebosar.

Hay varias cosas que habrán pasado una vez que ha sido lleno del Espíritu Santo. La Escritura tomara una nueva dimensión para su vida. Se dará cuenta que su vida. Se dará cuenta que su anhelo por alabar y adorar al Señor ha aumentado. Comenzará a desarrollar una relación más profunda con el Espíritu Santo. El es su Maestro (Juan 14:26), es el Consolador (Juan 16:7). El siempre exalta a Jesús. Aprenda a escuchar la voz del Espíritu Santo. 

“Señor Jesús, Gracias por el Espíritu Santo. Gracias por esta nueva dimensión en mi caminar contigo. Ayúdame a recordar diariamente que mi lucha no es contra sangre ni carne. Ayúdame a no reaccionar a las circunstancias, sean buenas o malas, sino sólo a mantener mis ojos puestos en ti.” Señor, ayúdame a discernir tu voluntad para cada área de mi vida. Ayúdame a luchar la guerra espiritual contra mi verdadero enemigo, el diablo. Amén”.

VISION BORROSA
Ahora que sabe quién es su verdadero enemigo, es tiempo de aprender a amar a su esposo tal como Dios lo ama, con amor ÁGAPE, con frágil amor humano. 

Romanos 2:4 dice que la misericordia (o bondad) de Dios nos lleva al arrepentimiento. Dios nos ama para llevarnos a su reino. Cuando aún éramos pecadores. Cristo murió por nosotros (Romanos 5:8). Su esposo necesita conocer el incondicional amor de Dios. NO importa que sea lo que su esposo haga, el amor de Dios no ha cambiado. 

Si usted anda siempre buscando su propia justicia y juzgando a su esposo, dará la impresión que el Dios que usted representa es igual. Esa clase de orgullo espiritual no va a atraer a nadie al reino de Dios.

A los ojos de Dios, su pecado de auto justicia no es más pequeño que el “pecadote” de su esposo, Dios no distingue entre pecaditos y pecadotes. Para Dios el pecado es pecado. He escuchado a muchas personas decir cuando están orando que su esposo nazca de nuevo y que su matrimonio sea sanado, y luego las he visto tratar a su esposo como si fuera basura. Esa no es la forma como Dios le ve a él, y no va a honrar la forma como usted lo trata. Si ha estado haciendo eso, necesita arrepentirse. 

Usted necesita querer, perdonar a su esposo. Probablemente no le nazca realmente hacer eso ahora. Y probablemente no lo sienta por algún tiempo. Eso es lo que Dios quiere que usted haga, y esa es su voluntad para usted (Mateo 6:14-15). Ponga su voluntad en línea con la de Dios y esté en posición de perdonar a su esposo. Entréguele a Dios su dolor y permita que el comience a cambiar su corazón. Los sentimientos continuarán. No deje que estos tomen la delantera. 
Comience a ver a su esposo como Dios lo ve. Dios tiene un plan para cada uno de nosotros - UNA VISION DE FE que el mantiene en su corazón, esperando que alguien en la tierra esté de acuerdo con él para entregársela. Cuando Abraham estuvo dispuesto a creer en la promesa de Dios con relación a su hijo. Y creyó en lo que Dios le había dicho, la promesa se cumplió. La promesa se materializó Dios en el hijo de Abraham, Isaac. 

Dios tiene un plan para su esposo. Dios ve a su esposo a través de ojos sobrenaturales y Él desea que usted también lo vea de la misma forma. Dios quiere que su visión espiritual sea perfecta.

Hasta ahora usted ha visto como es su esposo y lo ha aceptado como una realidad en esta situación. NO ha sido difícil notar que su esposo y su matrimonio no son lo que deberían ser. 
Pudiera ser que también se vea a sí mismo con un sentido negativo. Quizás en su mente repasa una y otra vez errores que ha cometido, cosas que ha dicho y hecho que quisiera poder cambiar ahora. Es necesario que comience a verse a sí mismo, a su esposo y a su matrimonio, en la forma como Dios los ve. 

Durante el tiempo que esperaba firme por la restauración de nuestro matrimonio, todo iba bien mientras mi esposo estuviera fuera de la casa. Leía la Palabra, oraba en el Espíritu, alababa a Dios y luchaba espiritualmente. Tomaba la decisión de que la próxima vez que viera a mi esposo le iba a mostrar el amor incondicional de Dios. No pelearía con él, no caminaría en la carne. Luego mi esposo llegaba a la casa, me decía alguna grosería y allí comenzaba la pelea. En breve se volvía a ir de la casa, no sin antes decir algo como “Nunca vas a cambiar. Siempre serás la misma. Dices que Jesús ha cambiado tu vida, pero yo no lo veo en ningún lado”. 

Inmediatamente me pesaban mis palabras y acciones y me arrepentía de haber reaccionado en la carne. Le pedía a Dios que me ayudará a ser mejor en la siguiente ocasión (si es que había una siguiente ocasión), luego pasaba llorando las siguientes dos horas porque creía que había echado a perder la restauración de nuestro matrimonio.

Una ocasión durante una repetición de estas situaciones, el Señor habló a mi corazón. El motivo por el cual no podía tratar a mi esposo con amor incondicional, era porque yo lo veía como él era y porque yo reaccionaba a lo que mis ojos veían.

Lea Lucas 4:1-13. Cuando el diablo tentó a Jesús, escogió cosas que tenían significado para El. Después de tan largo ayuno, Jesús sintió hambre y por lo tanto, el pan sería una tentación real. Jesús había venido para recuperar los reinos del mundo, así que, también eso era una tentación valida. Jesús había dejado la gloria que poseía en el cielo, para convertirse en siervo en la tierra (FIL.2:6.8). La tercera tentación era válida también, ya que retaba a que Jesús probara lo que El era. En respuesta a cada una de las tentaciones, Jesús respondió con las Escrituras. NO acordó en nada con Satanás, ni se puso a discutir con él. Jesús utilizó la Palabra como una espada (Efesios 6:17) y combatió a Satanás en el plano espiritual. El motivo por el cual Jesús podía hacer eso con tanto éxito, es porque sabía lo que la Palabra de Dios tenía que decir acerca de cada circunstancia. 















La Palabra de Dios era su regla y la usó para medir todo a y todos. 
¿Sabe usted cómo ve Dios a su esposo? Yo no veía a mi esposo como El lo veía. Yo le pedí que me mostrará a mi esposo desde el punto de vista de su Palabra, para estar de acuerdo con El. Y me llevo a 1 Timoteo 3:2-4 “Pero es necesario que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar; no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas, sino amable, apacible, no avaro; que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad”. Tengo que confesar que cuando leí esta parte de la Escritura no podía creerlo. Mi esposo era un alcohólico en adulterio. El aborrecía las cosas de Dios y se burlaba de mi convicción. Leí el pasaje y dije “Señor ¿estamos hablando los dos del mismo hombre”?

Es así como el Señor lo ve. El debería ser un predicador y maestro de la Palabra. Puedes verlo como el diablo ve a mi esposo, como lo que ven tus ojos naturales, o puedes verlo con los ojos espirituales”. 


QUINTA PARTE
Estaba asombrada, hasta ese momento yo había orado a Dios para que de alguna manera trajera a mi esposo a su reino. Pensé que si tan solo se acercaba a un templo o escuchara alguna de las reuniones de Hombres de Negocios del Evangelio Completo, a lo mejor pudiera recibir a Jesús. En mi espíritu siempre había visto a mi esposo solo llegando de “panzazo”. De pronto, me di cuenta que tan lejos y por debajo estaba mi visión de la visión de Dios. Me arrepentí de inmediato y escribí el versículo de la Biblia con el nombre de mi esposo en todas partes donde aparecía la palabra “Obispo”. Comencé a pedirle a Dios que me diera más versículos para mi esposo, y anoté el nombre de mi esposo en todos ellos. Y luego Dios me enseñó algo más. 
Si Dios tiene que decir la Palabra para que suceda, notros también tenemos que orar en voz alta. Me di cuenta de que cuando oraba la Palabra de Dios por mi esposo, simplemente me sentaba silenciosamente pensándolo en la mente. Comencé a darme cuenta de que debía yo confesar esas palabras en voz alta para que la promesa se cumpliera. Ese día comencé a orar la Palabra en voz alta diciendo, “MI ESPOSO ES… Oré vez tras vez la Palabra diariamente y cada vez que me imaginaba como Dios estaría obrando en el en alguna parte donde él estuviera. ¡Caramba! ¡Que si iba a haber un cambio la siguiente vez que lo vi! 

Ocurrieron las cosas más curiosas. Un día llego mi esposo a casa con el mismo saludo grosero. Recuerdo que estaba yo de pie en el pasillo, observándolo y pensé para mí misma. “Me pregunto por qué dijo eso. El no es así. De pronto me di cuenta que la Palabra de Dios se había convertido en revelación para mí. El hombre que yo sabía que era mi esposo conforme a la Palabra de Dios, era más real que aquél que estaba de pie frente a mí, atado temporalmente por el enemigo. Todo el tiempo pensé que Dios estaba cambiando a mi esposo, pero ¡Me estaba cambiando a mí! Dios estaba obrando en mi corazón para que yo viera a mi esposo como Él lo veía.

Desde ese momento en adelante, nada podría cambiar la forma en que yo me sentía respecto a mi esposo. Lo podía amar con incondicional amor ágape porque yo sabía lo que él era en Cristo Jesús. Las palabras de su boca y sus acciones eran fácilmente identificables como la obra del enemigo. Cuando decía “Te odio y quisiera no haberte conocido nunca” Yo sabía que eso era lo que Satanás sentía contra mí. ¡Ciertamente no era aquel hombre piadoso que iba a predicar y enseñar en el nombre del Señor! 

Habrían de ocurrir otras cosas más difíciles en nuestra visa, pero el enemigo no podría moverme del conocimiento de la promesa de Dios para mi esposo. No importaba que fuera lo que el enemigo me lanzará, yo siempre citaba “Escrito está” la Palabra de Dios era revelación para mi vida. 

Deje que la Palabra del Señor sea también revelación para usted. Pregúntele como es que el ve a su esposo. Escriba esos versículos y confiéselos en voz alta diariamente. Deje que la fe llegue por el oír (Romanos 10:17). Mientras más las confiese, mas las escuchara usted, y más creerá usted lo que Dios dice. 

También necesita verse a sí misma como Dios le ve. No importa lo malo que haya hecho en el pasado, le fue perdonado al momento en que usted se arrepintió. Deje que el diablo le moleste diciendo que no es lo suficientemente buena para que su matrimonio sea sanado. La restauración de su matrimonio está basada en la perfección en Cristo, no en la suya propia. Su responsabilidad solo es obediencia y arrepentimiento cuando haya fallado en obedecer. Eso es lo que hará que la voluntad de Dios se llegue a cumplir en su hogar. También pregunte a Dios como la ve a usted. Escriba esos versículos con su nombre incluido. ¡Confiéselos en voz alta, deje que sus oídos escuchen como Dios ve a esa hermosa hija: USTED!!! 

“Señor te doy gracias por tu Palabra. Te doy gracias porque tú guardas tu palabra. En este día me pongo de acuerdo con tu Palabra sobre nuestro matrimonio y nuestra familia. YO no haré caso a la voz del enemigo. Estaré de acuerdo contigo. Deja que tu incondicional amor ágape fluya de mí hacia mi esposo. Deja que (Nombre de tu esposo) pueda ver a través de la bondad que muestro en tu nombre. Amén.” 

TERAPIA FISICA
La restauración va a tardar un poco. Es necesario que le de a Dios todo el tiempo que El requiere. NO se impaciente con usted misma, solamente siga las instrucciones que Dios le dé, y deje que la sane de dentro hacia fuera. 

Dele todo el tiempo que el necesita para obrar en su esposo, No se ponga ansiosa y no intente apresurar las cosas ni un poquito. Marcos 4:26-29, habla sobre el plantar una semilla. Léalo ahora mismo. 

Dese cuenta que esta plantando la semilla de la restauración matrimonial. Está plantando buena semilla para levantar una buena cosecha. En Gálatas 6:7-9, “No os engañéis; Dios no puede ser burlado; pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. No nos cansemos, pues, de hacer el bien, porque a su tiempo segaremos si no desmayamos”. 

Dios tiene un tiempo para la semilla que ha plantado. Cuando madure, llegará el momento de la cosecha. Cada siembra tiene su propio tiempo. Cada matrimonio tiene su propio tiempo. NO COMPARE su matrimonio al de alguien más. Y no trate de levantar su cosecha antes de tiempo. Dios sabe cuanto tiempo va a tomar para sanar su matrimonio. Déjelo totalmente en sus manos. 
Habrá siempre amigos bien intencionados y consejeros que pensarán que ya esperó demasiado. Le dirán que si Dios iba a hacer algo, ya lo habría hecho. Manténgase firme en lo que Dios le ha dicho a usted. Dios da gracia para poder soportar a aquel que está pasando por algo, no a los que simplemente están observando. En 2 Corintios 12:9, el Señor le dijo a Pablo “Bástate mi gracia; porque mi poder es perfeccionar en la debilidad”. Dios no solamente le va a dar gracia para poder enfrentar lo que sea necesario, sino que también Su poder se perfeccionará en su debilidad. 

Considere todo este tiempo de espera por la restauración como un curso de terapia física. Cuando el cuerpo humano ha sido lastimado, tiene una tendencia de “endurecimiento” a medida que va sanando. El trabajo del terapeuta físico es el de obligar al cuerpo a moverse, aun cuando este no sienta el deseo de hacerlo. A veces es doloroso, y normalmente no es lo que la persona misma haría por cuenta propia si no se forzará a hacerlo. 

Usted ha sido dañada. Su matrimonio ha sido dañado. Algunas veces es más fácil permanecer allí donde está con su dolor, esperando que este pase. Pero Dios tiene un plan de restauración, y ese plan la va a forzar hacer más allá de lo que usted haría por sí sola. A través de todo este tiempo Él no va a sanar solamente su matrimonio, sino que la va a hacer crecer a un nivel que probablemente no alcanzaría sin el dolor. Habrá días en los que deseará que Dios le deje allí sentada en su miseria. No obstante, de manera similar a la de un hábil terapeuta físico, Dios le va a ayudar a ir más allá de sus propios límites. Su plan es llevarla a una vibrante integridad y salud en su matrimonio que refleje Su Gloria. El no está haciendo esto solo por usted. Dios tiene un llamamiento para la vida de los dos en el matrimonio, y su plan es tocar a muchos otros a través de los dos. 

Si usted se está manteniendo firme por la restauración de su matrimonio solo para usted mismo, habrá ocasiones en que se sentirá más a gusto olvidándose de todo el asunto. Por otro lado, si se da cuenta que hay un propósito de Dios en todo esto, tendrá el valor y el coraje para permitir que Dios haga lo que El necesita hacer, aun cuando duela. 

El tiempo que tardó la restauración de nuestro matrimonio parece poco, en comparación con el gozo que Dios ha puesto en nuestras vidas. Parece que ÉL verdaderamente ha redimido el tiempo y ha logrado más en nosotros y a través de nosotros, desde nuestra reconciliación, que lo que pudiera haberse logrado si no le hubiéramos dado a Él esos años para sanarnos. El gozo de los años de espera es mucho mayor al tiempo que realmente tardó.

Actualmente mi esposo es el verdadero hombre piadoso del que Dios me habló hace años en Su Palabra. Es nacido de nuevo, lleno del Espíritu Santo, ardiendo con el fuego del Señor. Es predicador y maestro de la Palabra, y ha llevado a muchos a los pies de Cristo, tal como el Señor lo dijo. Dios nos ha establecido como pareja en un ministerio para matrimonios, y hemos visto como el Señor ha tocado miles de vidas por medio de nosotros. Dios ha comenzado a expandir el ministerio en todo el mundo, haciendo que más y más parejas conozcan de su amor por ellos. Hubiera sido un tremendo desperdicio si hubiéramos dejado que Satanás destruyera nuestro matrimonio.

Dios también tiene un plan para ustedes dos. Se les ha dado una tarea que es suya, solamente. La victoria que se gane en su hogar, va a ministrar a más personas de lo que pueden imaginarse.
"Señor Jesús, te doy permiso para que hagas lo que necesitas hacer dentro de mi vida. Yo sé que a veces será doloroso, pero estoy dispuesta a dejar que me lleves más allá de mi zona de comodidad. Moldéame, Señor, a tu imagen. Úsame, Señor, para la gloria de tu nombre. Y Padre, cuando nuestro matrimonio se haya reconciliado y haya sido sanado, úsanos para llevar tu amor y restauración a otros. Dame la visión para ese plan futuro. En el nombre de Jesús. Amén."

Esperamos que este libro haya sido de una bendición para usted. Principios bíblicos que les ayuden a caminar en el poder del Espíritu, haciendo de sus hogares un oasis de paz entre sus vecinos y comunidades.
Resumido, arreglado, re-editado por CG.

Una guía para restaurar su matrimonio herido
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3El marido cumpla con la mujer el deber conyugal, y asimismo la mujer con el marido. 4La mujer no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino el marido; ni tampoco tiene el marido potestad sobre su propio cuerpo, sino la mujer. 5No os neguéis el uno al otro. 
Reina Valera Revisada (1960), (Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas, 1998), 1 Co 7.3–5.
 a causa de las fornicaciones,   3El marido cumpla con la mujer el deber conyugal, y asimismo la mujer con el marido. 4La mujer no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino el marido; ni tampoco tiene el marido potestad sobre su propio cuerpo, sino la mujer. 5No os neguéis el uno al otro,   para que no os tiente Satanás. 
Reina Valera Revisada (1960), (Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas, 1998), 1 Co 7.2–5.
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Matrimonio a prueba de fuego (Fireproof, 2008)
 la película completa.

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