Evidencias del nuevo nacimiento
Los escritos del apóstol Juan nos hablan de un nuevo nacimiento espiritual, que da comienzo a la vida eterna, y las evidencias de tenerla.
De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. Reina Valera Revisada (1960), (Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas, 1998), Jn 3.3.

12Mas a todos los que recibieron a Cristo, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; 13los cuales no son ENGENDRADOS de sangre (porque hayan nacido en un hogar cristiano), ni de voluntad de carne (esfuerzo propio), ni de voluntad de varón (por un decreto humano), sino DE DIOS. Reina Valera Revisada (1960), (Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas, 1998), Jn 1.12–13.

1.La confesión como evidencia del nuevo nacimiento
La primera evidencia del nuevo nacimiento es la confesión, descrita en 1 Juan 5:1: "aquel que cree que Jesús es el Cristo es nacido de Dios." Antes de que se pueda tener la seguridad de la salvación, hay que creer para ser salvo. Tenemos que confesar a Jesucristo como Señor y Salvador. Algunas personas presuponen que se salvan porque crecieron en una cultura cristiana, o han ido a la iglesia local toda su vida, o que han sido bautizados, o han intentado vivir una buena vida. Pero ellos nunca personal y distintamente han confesado a Jesucristo como su Salvador y Señor.

Una de las primeras cosas que me enseñaron a mí recién coinvertido es hablar a otros de Cristo, lo cual hice y eso me hizo fuerte en la fe.

La Biblia enseña que nosotros somos pecadores separados de Dios por una naturaleza pecaminosa. Nunca podemos ganar, comprar o tomar nuestro camino al cielo por nosotros mismos. A través de nuestros propios esfuerzos o bondad, nunca podremos ser salvos. Por eso Dios se hizo hombre, vivió una vida totalmente justa, murió en la cruz, derramó Su sangre por nosotros, y resucitó de los muertos. Pagó nuestra pena, tomó nuestros juicios sobre él mismo en la cruz, y se nos ofrece la oportunidad de ser nacidos de nuevo. Mateo 10:32; Romanos 10:9-10











2.El amor a Cristo como evidencia del nuevo nacimiento
15Si me amáis, guardad mis mandamientos. … 21El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él. Jesús dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él. 24El que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que habéis oído no es mía, sino del Padre que me envió. Reina Valera Revisada (1960), (Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas, 1998), Jn 14.15–24.

12Ahora, pues, Israel, ¿qué pide Jehová tu Dios de ti, sino que temas a Jehová tu Dios, que andes en todos sus caminos, y que lo ames, y sirvas a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma; Reina Valera Revisada (1960), (Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas, 1998), Dt 10.12.
30Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento. Reina Valera Revisada (1960), (Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas, 1998), Mr 12.29–30.















3.Los cambios personales en nuestra vida como evidencia del nuevo nacimiento
La tercera evidencia es un cambio de vida, como vemos en “el que practica la justicia ha nacido de él.” International Bible Society, Nueva Versión Internacional, (East Brunswick, NJ: Sociedad Bı́blica Internacional, 1979), 1 Jn 2.29.
Cuando Jesús realmente nos salva, hace una diferencia en nuestra forma de pensar, actuar, hablar y comportarnos. La Biblia dice, “17De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.” Reina Valera Revisada (1960), (Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas, 1998), 2 Co 5.17.
No seremos perfectos, sin pecado, mientras estemos en este mundo; pero si somos cristianos, debemos comportarnos como cristianos. Si decimos que somos salvos, pero no hay ningún cambio en nuestra vida, algo está mal. No somos salvos por las buenas obras, pero somos salvos por buenas obras, y el evangelio es un agente de transformación en nuestras vidas. Efesios 2:1.

4.El amor por la santidad y el odio al pecado como evidencias del nuevo nacimiento
1Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios. Reina Valera Revisada (1960), (Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas, 1998), 2 Co 7.1.
24¡Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte? Reina Valera Revisada (1960), (Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas, 1998), Ro 7.24.

5.El deseo y la necesidad de la victoria en la vida cristiana y el de tener la victoria como evidencia del nuevo nacimiento
4Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe. 5¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios? Reina Valera Revisada (1960), (Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas, 1998), 1 Jn 5.4–5.
Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre. Reina Valera Revisada (1960), (Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas, 1998), Sal 23.3.
8 Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; Sobre ti fijaré mis ojos. Reina Valera Revisada (1960), (Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas, 1998), Sal 32.8.

















6.La compasión como evidencia del nuevo nacimiento
Los que son verdaderamente salvos también llevan la evidencia de la compasión. ¿Cómo sabes que eres un cristiano? Por su forma de vivir. El amor es un tema recurrente en 1ª de Juan, y el apóstol no deja ninguna duda acerca de cómo afecta la vida de los verdaderos cristianos. "Amado", escribió, "amémonos unos a otros, porque el amor es de Dios; y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. . . . Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, porque amamos a los hermanos" (1 Juan 4:7; 3:14).
¿El amor a sus hermanos y hermanas en la familia de Dios? Aquellos que son verdaderamente salvos, son aquellos que disfrutan y bendicen a la familia de la fe, la familia de Dios.

7. El deseo por compañerismo.
42 Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones. 46  perseverando unánimes cada día  y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, 47 alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Reina Valera Revisada (1960) (Miami 1998) Hechos 2,42-47.
24Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; 25no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca. Reina Valera Revisada (1960) (Miami 1998) Eb 10,24-25.











8.El conflicto interno como evidencia del nuevo nacimiento
Otra evidencia de ser verdaderamente salvos es el conflicto. Ahora tenemos dos naturalezas. La naturaleza vieja, la naturaleza pecaminosa y una nueva naturaleza con la vida de Cristo. Y hay una lucha entre estas dos naturalezas. ¿Cuál va a vencer? La que uno alimente mejor.

Según 1 Juan 5:4, "Todo lo que es nacido de Dios vence al mundo. Y esta es la victoria que ha vencido al mundo: nuestra fe." La palabra superar implica una lucha. Estamos frente a varios adversarios, de hecho por lo menos tres, que debemos superar; el mundo, la carne y el diablo.

 Nuestro adversario es identificado en 1 Juan 2:14 como el maligno: "Os he escrito á vosotros, jóvenes, porque sois fuertes, y la palabra de Dios habita en vosotros, y habéis vencido al maligno." Juan continuó en los siguientes versículos al decir15No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. 16Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. 17Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre. Reina Valera Revisada (1960), (Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas, 1998), 1 Jn 2.15–17.

Cuando uno ha genuinamente nacido de Dios, se podrá crecer hasta ser victorioso sobre las tentaciones del mundo, la carne y el diablo. No se puede ser victorioso en cada tentación siempre, pero se hacen progresos en la vida de victoria; perdiendo menos batallas a medida que se crece y se viene a ser más fuerte en Cristo y en el poder de la Palabra de Dios.
















9.El deseo de glorificar a Cristo como evidencia del nuevo nacimiento
3Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo. Reina Valera Revisada (1960), (Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas, 1998), Ef 1.3.
9.El amor por Su Palabra como evidencia del nuevo nacimiento
97 ¡Oh, cuánto amo yo tu ley! Todo el día es ella mi meditación. Reina Valera Revisada (1960), (Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas, 1998), Sal 119.97.
15Si me amáis, guardad mis mandamientos. … 21El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él. Jesús dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él. 24El que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que habéis oído no es mía, sino del Padre que me envió. Reina Valera Revisada (1960), (Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas, 1998), Jn 14.15–24.
















10.El deseo de orar como evidencia del nuevo nacimiento
El deseo de orar viene como algo espontáneo. 23y no sólo la creación, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, … pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. 27Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos. Reina Valera Revisada (1960), (Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas, 1998), Ro 8.23–27.

















11.El amor por Su Palabra como evidencia del nuevo nacimiento
97 ¡Oh, cuánto amo yo tu ley! Todo el día es ella mi meditación. Reina Valera Revisada (1960), (Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas, 1998), Sal 119.97.
15Si me amáis, guardad mis mandamientos. … 21El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él. Jesús dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él. 24El que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que habéis oído no es mía, sino del Padre que me envió. Reina Valera Revisada (1960), (Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas, 1998), Jn 14.15–24.

















12.La seguridad de que somos hijos de Dios como evidencia del nuevo nacimiento
16El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Reina Valera Revisada (1960), (Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas, 1998), Ro 8.16.
Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, Ni desmayes cuando eres reprendido por él; 6 Porque el Señor al que ama, disciplina, Y azota a todo el que recibe por hijo. 7Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina? 8Pero si se os deja sin disciplina, de la cual todos han sido participantes, entonces sois bastardos, y no hijos. Reina Valera Revisada (1960), (Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas, 1998), He 12.5–8.

13.La conducta como evidencia del nuevo nacimiento
Podemos ver la evidencia de nuestra salvación en nuestra manera de comportarnos, una manera que agrade a Dios. Según este pasaje de la Escritura, 8El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo. 9Todo aquel que es nacido de Dios, no PRACTICA el pecado, porque la simiente, Cristo y Su Palabra, de Dios permanece en él; y no puede PRACTICAR EL PECADO, porque es nacido de Dios. Reina Valera Revisada (1960), (Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas, 1998), 1 Jn 3.8–9.
 En otras palabras el cristiano puede caer en pecado pero no acostarse en él. Si no tenemos cuidado, podríamos interpretar este versículo que cualquiera que es nacido de Dios nunca peca. Esta interpretación entraría en conflicto con otros pasajes de la Biblia que nos describen que somos falibles. 1ª de Juan 1:8 y 10.
En 1 Juan 3:9, la palabra pecado es un verbo en presente que describe una acción continua. Juan no está diciendo que quien peca una vez no es nacido de Dios. Esto nos condenaría a todos nosotros. Pero Juan está diciendo, en efecto, "Quien peca voluntariamente, violando la ley de Dios con desprecio y obstinada maldad es que no es salvo." Si somos verdaderamente salvos nuestra conciencia nos tortura, sentimos la necesidad desesperada de confesarlos, y buscar la gracia de Dios para obtener la victoria.

Testimonio de Marcos Aanderud
Puedo comprender a cualquier persona que es alcohólico, ya que yo lo fui durante muchos años. Los sicólogos y otros terapistas insisten en definir el alcoholismo como una enfermedad, para deslindar cualquier sentido de culpabilidad al mismo alcohólico. Yo estuve internado en un hospital en Washington, D.C. durante un corto periodo en dos ocasiones. Me dieron la mejor terapia intensiva incluyendo drogas y otros medicamentos, y saliendo de ahí lograba mantenerme sobrio durante un tiempo indeterminado. Pero al final de cuentas volvía a tomar, incluso cada vez mas. Iba todos los días a Alcohólicos Anónimos por temporadas, pero ni eso me servía. Empecé a frecuentar una iglesia donde inmediatamente me pusieron a tocar el piano en los servicios, y hasta fundar una Iglesia con un pastor que resultó ser como un padre para mí. Pero como un padre, fue estricto conmigo, y llegó el momento que ya no me dejó seguir sirviendo. Con todo y eso jamás me abandonó. Siguió buscándome y guiándome en mi vida espiritual. Cristo me dio la victoria. Lo que pasa es que el alcohólico dice que quiere dejar de tomar, pero cuando es confrontado con la solución, muestra que realmente no es así. Busca cualquier pretexto incluyendo berrinches, condiciones, la negación, y siempre la mentira. A veces se requieren medidas drásticas, Es importantísimo tratarlo con firmeza, y nunca echarse para atrás, pero no sin amor. El alcohólico tiene que llegar al final de sí mismo para querer dejar su amada amante, la botella, en serio, deberá estar convencido de que él solo jamás lo logrará. Cristo es el único que sabe y puede no solo como cambiarlo, sino mucho más importante, ¡transformarlo por completo! Él que está en Cristo nueva criatura (creación) es. Todo lo viejo ha pasado, he aquí todo es hecho nuevo¨ ( 2 Corintios 5:17). Y para la esposa le recomiendo ´´No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. Y la paz de paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento cuidará sus corazones y pensamientos en Cristo Jesús. (Filipenses 4: 6-7).











Puedes ser una persona moral, espiritual, religiosa, moral, pecador perdido, empedernido, indiferente ... Cristo cambia todas las vidas independiente de su condición.


14. La seguridad de la salvación hoy mismo como evidencia.
La gracia de Dios es inagotable y su salvación es irreversible. Asegúrese de que ha confesado a Jesús como su Señor y Salvador. Confíe en Él para su futuro eterno. Él nunca se olvidará de usted. Dios ha dado su palabra de que usted puede saber que tiene vida eterna. 1ª de Juan 5.13.
16El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Reina Valera Revisada (1960) (Miami 1998) Rm 8,16.


RECAPITULACIÓN: Si tienes estas evidencias en tu vida, eres salvo, cristiano, vas camino al cielo con Cristo. Si no hay estas evidencias en tu vida no eres salvo, cristiano, estás perdido, condenado y vas camino al infierno. La confesión. El amor a Cristo. Los cambios personales en nuestra vida. El amor por la santidad y el odio al pecado. El deseo y la necesidad de la victoria en la vida cristiana y el de tener la victoria. La compasión. El conflicto interno. El deseo de glorificar a Cristo. El amor por Su Palabra. El deseo de orar. La seguridad de que somos hijos de Dios. La conducta como evidencia del nuevo nacimiento.
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