Como orar

12Mientras ella oraba largamente delante de Jehová, Elí estaba observando la boca de ella. 13Pero Ana hablaba en su corazón, y solamente se movían sus labios, y su voz no se oía; Reina Valera Revisada (1960), (Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas, 1998), 1 Sm 1.12–13.











A Dios no se le demanda, o dicta. No es nuestro mandadero. SÚPLICA 18orando en todo tiempo con toda oración y SÚPLICA en el Espíritu, Reina Valera Revisada (1960), (Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas, 1998), Ef 6.18.

Si en mi corazón hubiera yo abrigado maldad,
el Señor no me habría escuchado; Sal.66:18.

6Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público. Reina Valera Revisada (1960), (Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas, 1998), Mt 6.5–6.

Use la oración del Señor como una guía.
Primero la alabanza a Dios: 
9Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. 10Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.

Ore por sus necesidades y las de otros.
11El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. 

Ore por su vida espiritual personal.
12Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. 13Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; 

Termine alabando a Dios.
porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén. Reina Valera Revisada (1960) (Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas, 1998), Mt 6.8–13.

Se pueden usar muchos Salmos. Lea los Salmos, son 150, y hágalos suyos. Muchos de ellos hablan de nuestros conflictos, necesidades, situaciones, circunstancias....

Use las promesas de la Biblia que Dios ha hecho. Dígale al Señor, tú prometiste....
Hable con Él de corazón, como le habla a su ser más amado. No con repetición de letanías, o rezos. Hable con Dios.














TENGAMOS UNA PLATICA CON CRISTO.!!!
Perdido andaba yo, y Cristo me encontró, del Cielo una Luz Divina me alumbró.
De amor mi ser llenó, mi nombre ÉL cambió, y una plática con Cristo lo arregló.

C o r o 
//Tengamos una plática con Cristo, y vamos a ÉL llevar las cargas. 
ÉL oirá nuestro clamor, y nos contesta con Amor.
Y si tú ves tu oración cambiando, y ves que el fuego está bajando, 
Verás que una plática con Cristo lo arregló.//

A veces ando yo, sin ánimo y valor, no puedo ver la Luz ni claridad del día,
Veo grande obscuridad desmayo y frialdad, mas una plática con Cristo lo arregló.

El Espíritu Santo toma nuestras imperfectas oraciones y las presenta perfectas delante del Padre.
¿No sabes que decir? Puede usar los Salmos también. Hay 150 salmos. Los salmos son cantos y son oraciones.

26Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. 27Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos. Reina Valera Revisada (1960) (Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas, 1998), Ro 8.26–27.

De rezos y oraciones

1.Los verdaderos cristianos no rezamos, oramos. 

 Los rezos no llegan más arriba de nuestro techo, si entendemos por rezos la repetición que alguien más hizo. 
5Y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. 6Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público. 
7Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos. Reina Valera Revisada (1960) (Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas, 1998), Mt 6.5–7.

2.Una razón de por la que los rezos no son contestado es porque depende a quien oramos.

Si oramos a seres humanos llamados santos o santas, nuestras oraciones no llegan muy lejos.  Esos seres humanos que están en el cielo no nos pueden oír. No entienden todos los idiomas que los seres humanos pueden hablar, ni estar en todas partes para escuchar las oraciones de toda la humanidad en cualquier país y al mismo tiempo. Ellos están en el cielo.Uno debe orar al Padre en el nombre de Cristo. Así lo instruyó nuestro Señor. .

 24Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido. Reina Valera Revisada (1960) (Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas, 1998), Jn 16.24.

 6Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie VIENE al Padre, sino por mí. Reina Valera Revisada (1960) (Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas, 1998), Jn 14.6–7.

 13Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Reina Valera Revisada (1960) (Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas, 1998), Jn 14.12–13.

EL APÓSTOL PEDRO DIJO DELANTE DE LOS GOBERNANTES  DE LA NACIÓN DE ISRAEL (JUDÍA): 

























3.Otra razón puede ser qua haya un pecado inconfeso en nuestra vida.

1He aquí que no se ha acortado la mano de Jehová para salvar, ni se ha agravado su oído para oír; 2pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír. Reina Valera Revisada (1960) (Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas, 1998), Is 59.1–3. 

4. Si no tenemos fe. la fe viene por el oír la Palabra de Dios. Si nunca leemos la Biblia no tendremos fe. Rom 1.17

6Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan. Reina Valera Revisada (1960) (Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas, 1998), He 11.6.















5.Cuando Dios responde, muchas veces nos da una paz profunda al terminar de orar que nadie más o ninguna otra cosa puede hacer. Entonces sabemos que tenemos lo que hemos pedido. El Señor está cerca.

6. Promesas de Dios en Su Palabra, la Biblia.

 6Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. 7Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús. Reina Valera Revisada (1960) (Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas, 1998), Flp 4.5–7.

14Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. 15Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho. Reina Valera Revisada (1960) (Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas, 1998), 1 Jn 5.14–16.

Para orar y tener fe al orar hay que usar las promesas del Señor. Presentárselas en oración, TÚ DIJISTE.... TÚ DICES … DILO…..¡AMÉN!

8Respondió el centurión y dijo: Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; solamente di la palabra, y mi criado sanará. 9Porque también yo soy hombre bajo autoridad, y tengo bajo mis órdenes soldados; y digo a éste: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y a mi siervo: Haz esto, y lo hace. 10Al oírlo Jesús, se maravilló, y dijo a los que le seguían: De cierto os digo, que ni aun en Israel he hallado tanta fe. Reina Valera Revisada (1960) (Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas, 1998), Mt 8.8–10.















PROMESAS DE LA PALABRA DE DIOS QUE SE PUEDEN USAR EN ORACIÓN. HAY MÁS DE 7,0000 EN LA BIBLIA.

7echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros. 8Sed sobrios, y velad; Reina Valera Revisada (1960) (Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas, 1998), 1 P 5.7–8.

22 Echa sobre Jehová tu carga, y él te sustentará; No dejará para siempre caído al justo. Reina Valera Revisada (1960) (Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas, 1998), Sal 55.22.

7. Un mandamiento.

​1También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar, Reina Valera Revisada (1960), (Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas, 1998), Lc 18.1–2.















8.Necesitamos leer la Palabra de Dios, la Biblia, porque ella nos conforta, nos reanima, nos guía, aviva la llama espiritual dentro de nosotros.

7Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho. Reina Valera Revisada (1960) (Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas, 1998), Jn 15.7–8.

Si cerramos nuestros oídos a Dios, a Su Palabra, al no leer la Biblia, Dios cierra sus oídos también.

9El que aparta su oído para no oír la ley (La Palabra de Dios, la Biblia), Su oración también es abominable. Reina Valera Revisada (1960) (Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas, 1998), Pr 28.9.
















9. UNA INVITACIÓN A UNIRSE EN ORACIÓN

. 16Acerquémonos, pues, UNIDOS, JUNTOS, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.   Reina Valera Revisada (1960), (Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas, 1998), He 4.15–16.
















​10. El perdón, el perdonar. (oprima aquí con la flechita del ratón para ver un estudio sobre el perdónar)

​14Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; 15mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas. Reina Valera Revisada (1960), (Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas, 1998), Mt 6.13–15

11.Ore por cosas específicas.
11¿Qué padre de vosotros, si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿o si pescado, en lugar de pescado, le dará una serpiente? 12¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión? Reina Valera Revisada (1960), (Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas, 1998), Lc 11.11–12.
Cristo enseñó a orar específicamente.
5Les dijo también: ¿Quién de vosotros que tenga un amigo, va a él a medianoche y le dice: Amigo, préstame tres panes, Reina Valera Revisada (1960), (Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas, 1998), Lc 11.5.

12.Ore en todo lugar, en todo tiempo.
17Orad sin cesar. Reina Valera Revisada (1960), (Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas, 1998), 1 Tes 5.17.
8Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar, Reina Valera Revisada (1960), (Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas, 1998), 1 Ti 2.8.

Saludos y bendiciones,

Oro por usted. Usted también ore.
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 16Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.   Reina Valera Revisada (1960), (Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas, 1998), He 4.16.
HAY MAS DE 7,000 PROMESAS DADAS POR DIOS EN LA BIBLIA QUE SE PUEDEN USAR EN ORACIÓN. Oprima aquí para ver más de 50 de ellas.
  18 Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad,    El Señor no me habría escuchado. 
Reina Valera Revisada (1960), (Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas, 1998), Sal 66.18.
No les ha amanecido.
La comunicación con seres humanos que han partido a la presencia del Señor. Y aún aquellos que han muerto y no han ido a la presencia de Dios en el cielo. Fil 1.21
¿Como se les considera desde el punto de vista desde este mundo? ¿O aún como los considera la Biblia?1 Cor 15.16  Ya sean creyentes, santos, María, apóstoles, pastores, obispos, papas, cardenales, .... Si se pregunta por ellos la respuesta es murieron, están muertos. Aunque su alma esté con el Señor, en el otro mundo , en el infierno, su cuerpo está en la tumba. Están muertos. ¿Que dice la Biblia al respecto?
¿No consultará el pueblo a su Dios? ¿Consultará el pueblo a los muertos por los vivos? 20¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido.
Reina Valera Revisada (1960), (Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas, 1998), Is 8.19–20.
¿Hay algún ser humano que estando en el cielo nos pueda oír desde la tierra las oraciones?
¿Hay algún ser humano que estando en el cielo pueda oír las oraciones de millones de gente en todas partes de la tierra al mismo tiempo y en diferentes idiomas? Ya que se ore en voz alta o mentalmente.
Conozco un ser que lo puede hacer, uno solo, Dios.
Se necesita ser Dios para poder hacer eso.
 Abraham, el patriarca, estaba 21 plenamente convencido de que Dios era también poderoso para hacer todo lo que había prometido. 
Reina Valera Revisada (1960), (Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas, 1998), Ro 4.20–21.
13Entonces viendo el poder de Pedro y de Juan, y sabiendo que eran hombres sin letras y del vulgo, se maravillaban; y 
 
les reconocían que habían estado con Jesús. 

 Reina Valera Revisada (1960), (Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas, 1998), Hch 4.13.