CRISTO NUESTRA VIDA. Don de Dios 1
CRISTO NUESTRA VIDA. Don de Dios 1

¡“Gracias doy a Dios, por Jesucristo!” Esa exclamación de Pablo es en realidad lo mismo que lo que dice en Gálatas 2:20 “Ya no vivo yo... mas Cristo.,”. Vimos cuán a menudo se usa la palabra “yo” en Romanos 7, culminando en el grito de agonía: “¡Miserable de mí!” Luego sigue la aclamación de liberación: “¡Gracias doy a Dios, por Jesucristo!” y es evidente que Pablo descubrió que la vida que gozamos es la vida de Cristo únicamente. Pensamos en la vida cristiana como una “vida transformada” pero en realidad no es así. Dios nos ofrece una “vida canjeada”, una “vida sustituida”, y Cristo es el Sustituto en nosotros. “Ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí”. No es algo que tenemos que producir nosotros. Es la vida de Cristo mismo reproducida en nosotros.

¿Cuántos cristianos creen en la “reproducción” en este sentido, como algo más que la regeneración? Regeneración quiere decir que la vida de Cristo es plantada en nosotros por el Espíritu Santo; eso es el nuevo nacimiento.

“Reproducción” es algo más: quiere decir que la vida nueva crece y se manifiesta progresivamente en nosotros hasta que la misma imagen de Cristo empieza a ser reproducida en nuestras vidas, Eso es lo que Pablo quería decir cuando dijo a los Gálatas: “Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros” (Gá. 4:19).
Estaba pasando unos días en la casa de un matrimonio creyente, quienes no tardaron en pedirme que orase por ellos. Al preguntarles cuál era su problema, me confesarán: “Nos impacientamos tan fácilmente con los chicos que durante las últimas semanas los dos nos hemos enojado varias veces al día. En verdad, estamos deshonrando al Señor. ¿Quiere usted rogar que Él nos dé paciencia?” “Eso es lo único que no puedo hacer -les contesté-. Estoy seguro que Dios no ha de contestar su oración”. Entonces me dijeron con asombro: “¿Querrá usted decir que hemos llegado a tal punto que Dios ya no está dispuesto a escuchamos cuando le pedimos que nos dé paciencia?” 

“No, no exactamente eso, pero ustedes han orado en este sentido. ¿Les contestó Dios? ¡No! ¿Saben por qué? Porque no tienen necesidad de paciencia”, Los ojos de la señora se encendieron y exclamó: “¿Qué está diciendo usted? ¿Que no necesitamos paciencia y sin embargo nos impacientamos todo el día? Eso no tiene sentido. ¿Qué es lo que usted realmente quiere decir?” Entonces le repliqué: “No es paciencia lo que ustedes necesitan, sino a Cristo mismo”.

Dios no nos dará humildad o paciencia o santidad o amor como distintos dones de su gracia. El no es un comerciante que dispensa su gracia en paquetes, dando un poco de paciencia a los impacientes, un poco de amor a los que no aman, un poco de mansedumbre a los altivos, en cantidades que tomamos y usamos como si fuesen un capital. Él nos ha dado un solo don para satisfacer toda nuestra necesidad: su Hijo Jesucristo. A medida que confiamos en Él para que viva su vida en nosotros, Él será en nosotros humilde, paciente, amoroso y todo lo demás que nos haga falta. Recordemos la palabra en la primera epístola de Juan: “Dios nos ha dado vida eterna, y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida” (1 Jn. 5:11,12).

WN Re – editado por CG
Oro por usted. Usted también ore.
http://discipuladointernacional.homestead.com/comoorar.html?_=1464533415391


Contact Us