¿A QUIÉN DEBEMOS ORAR?
¿A QUIÉN DEBEMOS ORAR?

INTRODUCCIÓN:
Una señora analfabeta fue al médico
y después de realizar algunos
exámenes, el médico le dijo:
-¿Usted es evangélica, no?
Ella respondió: ¡Sí, soy de Jesús, doctor!
El médico dijo: Me AGRADAN los
cristianos, solo hay un problema:
ellos hablan mucho de Jesús, y poco de María

(Hubo silencio)

Dijo la señora: Doctor, ¿puedo hacerle una
pregunta?- Sí; le contestó
Sí yo llego a su consultorio, y su
secretaria me dice que usted no
está, pero si está su madre, ¿cree
que yo debería ser atendida por ella?
- ¡Claro que no! Quien se graduó en
medicina soy yo y no mi madre.

- Por eso, doctor. Quién murió en la
cruz por mi fue JESÚS Y NO MARÍA. 

1.¿Qué enseña a Biblia? ¿A quién debemos orar?
Toda la Biblia nos enseña a adorar, orar solo a Dios. No hay una sola ocasión que enseñe lo contrario. Cuando los hombres adoraron u oraron a otras cosas, la Biblia lo condenó. Los salmos están llenos de oraciones solo a Jehová, Dios, Señor… y a nadie más y claramente demuestra lo fútil de orar a los ídolos. Salmo 115.
3No tendrás dioses ajenos delante de mí.  Reina Valera Revisada (1960), (Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas, 1998), Éx 20.3.

Satanás quiso que Jesús le pidiera cosas, pero Jesús contestó:
10Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás. 11El diablo entonces le dejó; y he aquí vinieron ángeles y le servían. Reina Valera Revisada (1960), (Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas, 1998), Mt 4.10–11.

2.¿Qué enseñó el Señor Jesús? ¿A quién debemos orar?
¿Es una sugestión, un consejo, o un mandamiento?
9Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Reina Valera Revisada (1960), (Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas, 1998), Mt 6.9.
¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan? Reina Valera Revisada (1960), (Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas, 1998), Mt 7.11.
19Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos. Reina Valera Revisada (1960), (Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas, 1998), Mt 18.19–20.
22Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos; porque la salvación viene de los judíos. 23Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Reina Valera Revisada (1960), (Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas, 1998), Jn 4.22–23.
23para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que le envió.  Reina Valera Revisada (1960), (Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas, 1998), Jn 5.23.
13Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Reina Valera Revisada (1960), (Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas, 1998), Jn 14.13.
para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé. Reina Valera Revisada (1960), (Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas, 1998), Jn 15.16.
23En aquel día no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará. 24Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido.  Reina Valera Revisada (1960), (Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas, 1998), Jn 16.23–24.

3.¿A quién oró el Señor Jesús? ¿A María, a algún santo, ídolo? Suena absurdo, ¿no es así? Jesús nos dejó su ejemplo.
42Otra vez fue, y oró por segunda vez, diciendo: Padre mío, si no puede pasar de mí esta copa sin que yo la beba, hágase tu voluntad. Reina Valera Revisada (1960), (Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas, 1998), Mt 26.41–42.
36Y decía: Abba, Padre, todas las cosas son posibles para ti; Reina Valera Revisada (1960), (Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas, 1998), Mr 14.35–36.
21En aquella misma hora Jesús se regocijó en el Espíritu, y dijo: Yo te alabo, oh Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y entendidos, y las has revelado a los niños. Sí, Padre, porque así te agradó. Reina Valera Revisada (1960), (Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas, 1998), Lc 10.21. 
34Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Reina Valera Revisada (1960), (Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas, 1998), Lc 23.34.
46Entonces Jesús, clamando a gran voz, dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Reina Valera Revisada (1960), (Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas, 1998), Lc 23.46. 
Y Jesús, alzando los ojos a lo alto, dijo: Padre, gracias te doy por haberme oído. Reina Valera Revisada (1960), (Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas, 1998), Jn 11.41.
27Ahora está turbada mi alma; ¿y qué diré? ¿Padre, sálvame de esta hora? Mas para esto he llegado a esta hora. 28Padre, glorifica tu nombre. Entonces vino una voz del cielo: Lo he glorificado, y lo glorificaré otra vez. Reina Valera Revisada (1960), (Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas, 1998), Jn 12.27–29.
16Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: Reina Valera Revisada (1960), (Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas, 1998), Jn 14.16.
























4.Como expresión natural de lo espiritual, si eres verdaderamente creyente, ¿a quién oraras espontáneamente? El Espíritu Santo en ti orará al Padre.
15Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! Reina Valera Revisada (1960), (Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas, 1998), Ro 8.14–15.

5.A quien pidió perdón el hijo prodigo, a su mamá?
21Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo. Reina Valera Revisada (1960), (Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas, 1998), Lc 15.21.

Recapitulación: Según la Biblia debemos orar a Dios, Jehová, Señor, Padre. Según el Señor Jesucristo debemos orar al Padre. El mismo Señor Jesucristo oró al Padre. Si eres verdadero creyente el Espíritu Santo orará al Padre. A quien debemos pedir perdón es solo al Padre.

Carlo Guarneri, Texas, EU, 13 de agosto 2016

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   3 Nuestro Dios está en los cielos; 
  Todo lo que quiso ha hecho. 
  4 Los ídolos de ellos son plata y oro, 
  Obra de manos de hombres. 
  5 Tienen boca, mas no hablan; 
  Tienen ojos, mas no ven; 
  6 Orejas tienen, mas no oyen; 
  Tienen narices, mas no huelen; 
  7 Manos tienen, mas no palpan; 
  Tienen pies, mas no andan; 
  No hablan con su garganta. 
  8 Semejantes a ellos son los que los hacen, 
   Y cualquiera que confía en ellos.
Reina Valera Revisada (1960), (Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas, 1998), Sal 115.3–8.